El producto se ofrece libremente, a pesar de que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) prohibió no solo su venta en la Argentina, sino también “la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción del cigarrillo electrónico en el país”. La medida, que rige mediante la disposición Nº 3.226/11 y fue publicada el 9 de mayo de 2011 en el Boletín Oficial, sigue vigente y fue impulsada porque no está probada la inocuidad del artefacto, que simula la acción de fumar; incluso hay diversos estudios a nivel mundial que objetan su uso, ya que detectaron en los componentes del vapor existen sustancias tóxicas casi tan peligrosas como el mismo tabaco.

En un sondeo realizado en las redes sociales, se manifestaron diversas voces a favor y en contra entre quienes lo probaron o que conocen a alguien que lo utilizó. Hay personas que afirman que les dio los resultados esperados; otros, en cambio, admiten que siguieron fumando los cigarrillos comunes y que fue dinero malgastado.

cigarro electronico

Consultado sobre el tema, el médico neumonólogo Sebastián Calí señaló: “Los cigarrillos electrónicos no están habilitados por Anmat. Contienen nicotina y tienen precursores químicos que generan un vapor y se ha demostrado que el mismo posee componentes de toxina. No se recomiendan, porque estudios realizados en otros países dan cuenta de que para muchos menores fue la puerta para empezar a fumar tabaco, ya que se inician fumando con este dispositivo y luego siguen consumiendo cigarrillos comunes”. Asimismo, el especialista expresó: “En la cesación tabáquica uno lucha contra nicotina, pero también procura erradicar el hábito de llevar un cigarrillo a la boca y de tenerlo en la mano. Cuando los pacientes consultan por este método para dejar de fumar, no lo recomendamos ni lo usamos”, aseguró.

Tratamientos que sí recomiendan en Salud

Los cigarros electrónicos aparecieron en el mercado chino en 2003 y su uso se incrementó a nivel mundial desde 2010. En los últimos años, las autoridades sanitarias y los profesionales de la salud comienzan a ver su uso como un verdadero problema de salud pública. En la Argentina, cuando el periodista Jorge Lanata se mostró públicamente con el artefacto en una emisión televisiva, se reavivó la polémica. Lo mismo ocurrió cuando lo hizo el conductor Alberto Beto Casella.

El médico neumonólogo Sebastián Calí señaló que si bien el cigarrillo electrónico es en proporción menos nocivo que el consumo del cigarrillo común, no significa que no cause daño en el organismo. Hay especialistas que afirman que este dispositivo produce alteraciones en la función pulmonar. Aunque son menores que los que genera el cigarrillo convencional, existen cambios agudos hallados en la función respiratoria, como la broncoconstricción. Además, puede provocar asma en niños, y también irritación en los ojos, la garganta y las vías aéreas.

Calí indicó que existen diversos métodos que sí son efectivos para dejar de fumar. Quienes no pueden lograrlo por su cuenta, tienen la opción de buscar la ayuda de un profesional o bien consultar en el sitio oficial del Ministerio de Salud de la Nación www.msal.gob.ar, donde se cuenta con una guía de orientación sobre los tratamientos útiles y seguros, y también con un manual de autoayuda que ha resultado útil a quienes se lo proponen.

Cabe recordar que el tabaco mata a unas 40.000 personas por año en la Argentina y su consumo está asociado a numerosas enfermedades altamente discapacitantes, que afectan también a los denominados fumadores pasivos.