Según el economista Felix Piacentini, la obra publica y privada son los primeros puntos donde el gobierno nacional debería hacer hincapié.

La construcción evidenció un fuerte crecimiento en 2015. Según el índice Construya para todo el año la recuperación llegó al 8,1% versus la caída del 5,5% de 2014. Por su parte, el indicador más obvio para monitorear al sector, el consumo de cemento, muestra un incremento de magnitudes similares al aumentar un 7,8% en el acumulado a noviembre de 2015. Sin embargo, en la explicación de los factores que dan cuenta de este crecimiento hay fuerzas contrapuestas, con la construcción privada contrayéndose y la pública expandiéndose. Así, mientras que los permisos de construcción privados en metros cuadrados de 38 municipios que abarcan 19 provincias muestran a agosto del año pasado un retroceso del 11,5%, el volumen de obra pública de 18 jurisdicciones (en términos reales descontando la inflación) avanza un 16,8%.

Foto_Piacentini_HDDe las 24 provincias, y en el acumulado de los primeros once meses del año, el consumo de cemento verifica avances en casi todas salvo por los casos de Tierra del Fuego, San Juan y Misiones en donde se presentan tasas negativas del 5,9%; 4,7% y 2% respectivamente. La mayor suba se consigue en San Luis con un formidable 28,7%, siguiendo Jujuy (18,7%), Río Negro (16,8%), Neuquén (15,6%) y Mendoza (14,8%). Con alzas del 10% también se destacan Santa Cruz, Formosa, Entre Ríos y Santiago del Estero. Del grupo de 19 provincias con datos actualizadas de metros cuadrados privados “permisados”, en tan sólo siete se contemplan aumentos en la superficie autorizada a construir en el acumulado a agosto. Por su parte la obra pública amplía su volumen (considerándola en términos reales) en 16 de las 18 provincias relevadas.

La construcción fue capaz de conseguir un resultado positivo en 2015 mayormente debido al impulso que tuvo sobre la actividad. Fue importantísimo crecimiento de la obra pública en un año electoral, ya que la privada se retrajo. Después de la implementación del cepo el sector sólo creció durante los años electorales, los impares, lo que demuestra el daño de la medida sobre la construcción privada que nunca fue capaz de revertir el resultado global los años pares (los no electorales) en que la inversión pública se contraía.

De cara al 2016 (año par) es presumible proyectar una trayectoria de crecimiento de la obra pública más moderada para las provincias, superadas las presiones electorales. Por eso la mayor esperanza debería porvenir de la reactivación de la tan castigada construcción privada, fundamentalmente a través del estímulo al crédito hipotecario a tasas y plazos convenientes. Indudablemente con hipotecas para viviendas que sólo representan medio punto del PBI, con plan PROCREAR incluido, la construcción pierde un combustible vital que urge recuperar para que no dependa tanto de los vaivenes de la política.

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