En la décima jornada, la primera incógnita la despejó Andy Murray, que se impuso a David Ferrer por 6-3, 6-7 (5), 6-2 y 6-3 y se metió entre los cuatro mejores del primer Grand Slam del año por sexta vez. Espera rival del choque entre Milos Raonic y Gael Monfils.

Con su libreto de cambios de ritmo constantes, con mayor agresividad y variantes, atacando mucho más que su rival, fue Murray el que dio el primer paso adelante. Logró un quiebre en el cuarto juego y se puso 3-1. Ya era el Nº2 del mundo el dominador del partido frente al octavo del ranking ATP. En el noveno game, el escocés levantó una desventaja de 15-40 -la segunda con un ace- y así salió a flote en un momento crucial. Finalmente, se llevó ese parcial.

Andy MurrayEn el inicio del segundo, fue Ferrer el que pegó primero, con una rotura en el segundo, intentando ser más punzante, siempre en su faceta luchadora y corriendo cada bola como si se tratase de la última. No obstante, el escocés se recuperó y rompió el saque en el séptimo para descontar. Cuando parecía que el británico se pondría otra vez arriba, desaprovechó un break point dejando una derecha fácil en la red en el noveno y no pudo torcerle el brazo al español. Acto seguido, volvió Murray a mantenerse a tiro gracias a su servicio, al levantar un set point en el décimo juego con un ace, y luego conectó otro para igualar 5-5. Ya en la muerte súbita, fue Ferrer más paciente y preciso y empató las acciones.
Murray ganó en cuatro sets y quedó 13-6 en los duelos contra Ferrer. Getty Images
En escasos minutos, el británico no le dio tregua a Ferrer y le quebró en el cuarto capítulo. Otro impacto claro de Murray, que volvió a elegir mejor cada disparo y a definir con criterio al lugar indicado. Ese 3-1 fue seguido de una suspensión de 10 minutos por lluva, lo que obligó a cerrar el techo del estadio Rod Laver Arena. En la reanudación se mantuvo esa tendencia, el ganador consiguió otro rompimiento y se metió otro set en el bolsillo.

Abrió la acción en el cuarto y nuevamente el primer sacudón lo dio el escocés, que con una rápida rotura y llegó a ponerse 2-0. Algunas dudas propias, sumados a aciertos del español, le devolvieron el quiebre y la paridad al partido, que quedó 2-2. El status de Murray, con su mejor versión combinando ataques y defensas más prolijos, fue letal para el envión de su adversario, al que le quebró en el sexto y ya no le concedió más chances. Fue un choque muy emotivo, cambiante y con mucha adrenalina, que la gente disfrutó en las tribunas.

Así, Murray quedó con ventaja de 13-6 sobre Ferrer, con racha de seis triunfos al hilo. El español llegaba en gran forma y se ilusionaba con ir por más, pero el cuatro veces finalista en Australia, que busca su primer título aquí, le cerró la puerta a la esperanza. El vencedor se metió entonces por 18ª vez en semifinales de Majors, igualando al alemán Boris Becker en el décimo puesto de la tabla.

De esta manera, el escocés espera por el último choque de la jornada. Allí, Raonic (13º preclasificado), con el antecedente de haber eliminado a Stan Wawrinka (4º), campeón de este torneo en 2014, se cruza con Monfils (23º sembrado) que, aun sin haber enfrentado a jugadores Top 60 en este torneo, sigue con vida al punto de realizar el mejor Abierto de Australia de su carrera (fue semifinalista en Roland Garros y cuartofinalista en el US Open).

El canadiense y el francés dirimen entonces el último pasaje en juego para semifinales, donde ya están en la parte alta el serbio Novak Djokovic (1º), campeón defensor, y el suizo Roger Federer (3º), quien apunta a aumentar el récord de 18 coronas en los grandes torneos.

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