Los kelpers sostienen una actitud de rechazo a la Argentina. En los últimos días circularon en la prensa distintas posibles líneas de acción del gobierno de Mauricio Macri frente a Gran Bretaña en lo que hace al reclamo de soberanía por las Malvinas. Las versiones se despertaron a raíz de la reunión que el mes pasado mantuvo Macri con el primer ministro, David Cameron, en Davos, Suiza. El encuentro representó, sin dudas, las intenciones de ambos de iniciar el deshielo frente a las tensiones de Londres con el kirchnerismo. Pero ahora, los kelpers rechazan cualquier cambio de postura, que los incluya o los excluya. E insisten en que hoy son autosuficientes y tienen una democracia autónoma.

En un duro artículo de opinión publicado en la agencia Mercopress, el secretario de la llamada Asamblea Legislativa de las Islas Falkland, Mike Summers escribió que “claramente el gobierno de Argentina había cambiado de ‘tachuela’ (por estilo) desde que el régimen de los Kirchner finalizara en diciembre”. Opinó que si bien “resulta alentador” que haya una mejor relación bilateral con el Reino Unido “que se enfoque en negocios y comercio en lugar de estar dominada por el tema de la soberanía, como están las cosas, el reclamo sobre las Islas Falkland no ha cambiado y sigue en pie”. El artículo de Summers va en la línea general de un imposible para el reclamo histórico argentino: que se retire el reclamo de soberanía. El mil veces mentado “drop the claim”.

“Argentina está errando el punto, errando el punto en cuanto a que la gente importa, errando el punto en cuanto que los derechos humanos básicos de la gente deben ser respetados, y errando el punto en cuanto que no se puede pasar una mano de cal a la historia y retornar a los días previos a que cometiera un gigantesco error de juicio al invadir las Islas Falkland”, señaló Summers, haciendo también un repaso sobre los hechos de los últimos días, en los que funcionarios del gobierno y académicos expresaron ideas sobre cómo resolver el conflicto, pese a que en realidad los gobiernos de Macri y Cameron no se lanzaron a ninguna negociación que incluya o excluya a las islas.

Según sabe Clarín, entre Gran Bretaña y Argentina no hay conversaciones al momento sobre las Malvinas, aunque sí sobre la agenda bilateral, que estuvo literalmente paralizada. Una de esas visitas sí podría incluir a Hugo Swire, el ministro del Foreign Office, que se encarga de las región y también de las Malvinas.

malvinasPor cierto, ni siquiera la subsecretaría de Malvinas y Atlántico Sur que funcionará en la Cancillería está conformada. Esta abordará el tema con una mirada amplia a la confrontación de la década K. Al momento, lo que hay es el inicio de la misión del nuevo embajador argentino en Gran Bretaña, Carlos Sersale, quien va con instrucciones de explorar los ámbitos de cooperación y negocios que se pueden activar ya con Gran Bretaña. Macri aún no muestra su carta sobre cómo llevará su relación con los kelpers, a los que en principio, sus funcionarios buscarán dar la mano cuando se crucen en las Naciones Unidas. Un cambio respecto al pasado.

En el comunicado que Cameron hizo distribuir tras su encuentro con Macri en Davos se informó que hablaron de economía, energía transparencia y ciencia. De que el británico querría “expandir significativamente el comercio bilateral”, que actualmente es de US$ 1.572 millones, y sí incluyeron reformas sobre temas “ligados a infraestructura, petróleo y gas, minería y tecnología agropecuaria”. Sobre la cuestión de soberanía, la oficina del premier conservador señaló: “El primer ministro fue claro acerca de que nuestra posición es la misma y que el reciente referendum fue absolutamente claro acerca de que los isleños desean seguir siendo británicos”.

Con todo, cuando los kelpers le hablan a los argentinos, también lo hacen a los británicos, que en muchas situaciones también han recurrido a la presión como método para generar cambios relacionados a la comunicación con Argentina, que tiene pendiente con las islas cuestiones como el petróleo, la pesca, el ADN a los caídos en Darwin y el pedido para que haya un vuelo directo y semanal del continente a Mount Pleasant, que ahora están ofreciendo funcionarios uruguayos.

via: clarin.

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