Kyle Maynard está a punto de cumplir los 30 años y este domingo se convirtió en el primer cuádruple amputado en alcanzar la cima del cerro Aconcagua (6.960 metros).

maynard““Voy a ser el primer cuádruple amputado que hace cumbre en el Aconcagua, aunque también tengo que decir que seré el escalador que más lento ha subido esta montaña. Curioso, porque coincidiré en el ataque a cumbre con la mujer que más rápido ha ascendido -Fernanda Maciel, quién batió el récord- y el que más despacio va a hacer lo mismo””, decía en su página web este domingo, anunciando que salía hacia cumbre. Kyle hizo cumbre este domingo por la tarde y el lunes por la tarde estaba ya de regreso.

Maynard nació en Washington DC en marzo de 1986 con una malformación denominada amputación congénita, es decir, los dos brazos amputados por encima de los codos y las dos piernas por encima de las rodillas. Pese a sus limitaciones, su familia decidió no darle ningún tratamiento especial, según explicó su padre en una entrevista en la NBC.

El padre del atleta consideró que el mundo no se iba a adaptar a todas sus necesidades, por lo que debería ser este quien se adaptara al mundo, así fue como dejaron que desde pequeño se esforzara por levantar su propia cuchara o hacer castillos de arena en la playa, y hasta peinar a sus tres hermanas menores.

maynardSu historia de superación lo llevó a escribir el libro “No excuses” (“Sin excusas). “Nunca he tenido pena por mí mismo, y nunca puedes ponerte excusas para no hacer las cosas. Sabía que la lucha era mi deporte, solo tenía que encontrar la forma de ganarles. Perdí 35 partidos, y tras cada uno de ellos me preguntaba qué podía hacer para ganar. Cuando lo hice, me di cuenta de que realmente puedo hacerlo. Y eso es lo que quiero explicar a todo el mundo. No sólo con el deporte, en todos los aspectos de la vida”, resumió Kyle.

Antes del Aconcagua, Kyle hizo cumbre en el Kilimanjaro -la montaña más alta de África-, el 4 de enero de 2012 arrancó su expedición y en diez días logró pisar la cumbre (5.994 metros). En dicha oportunidad lo hizo para esparcir allí las cenizas de algunos soldados fallecidos en las guerras de Afganistán e Irak. Con esta proeza alcanzó la fama suficiente para que las imágenes llegaran a la televisión norteamericana, y él lograra recaudar 25 mil dólares para hospitales de campaña en donde se tratan a los veteranos de guerra.

En esta ocasión, a Kyle lo acompañaron varios escaladores experimentados que son a su vez fundadores de la ONG K2 Adventure Foundation, que ayuda a niños con distintas discapacidades a acercarse a la montaña y el alpinismo. “Si yo puedo, todos pueden. No hay excusas”.

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