Tomás (18) iba camino a su casa a bordo del colectivo cuando perdió el conocimiento. En el kilómetro 6,800 de Pioneros, unas cuadras antes de llegar, vio sangre en sus manos pero pensó que era de alguien más. Mientras intentaba encontrar una explicación, un grupo de pasajeros se abalanzó sobre un adolescente que, segundos antes, le había dado tres martillazos en la cabeza.

“Estoy convencido que fue un intento de homicidio”, analiza Guillermo Ricci, papá de Tomás. Junto a su esposa, Carolina, aún agradecen esa intervención divina que les permite tener a su hijo con vida.

Según los testigos, el menor de edad subió al colectivo en el kilómetro 4, vio a Tomás, y se dirigió hasta los asientos ubicados en el fondo. Antes de bajarse, se acercó por la espalda, aprovechó que el joven tenía sus auriculares puestos, le propinó dos golpes en la parte superior de la cabeza y uno en la frente. “Pudo haberlo matado”, enfatizó su madre.

Ante los gritos de los pasajeros, el colectivero decidió detener el vehículo y cerrar las puertas para evitar que el atacante se diera a la fuga.

Ese sábado (13/2) a las 13:10 Carolina recibió un llamado desde el teléfono de su hijo. Era una mujer que le avisaba que a Tomás lo habían golpeado. Consternada tomó su auto y llegó al lugar para ver a su hijo ensangrentado en el suelo.

Al lado de él permanecía el autor del ataque, quien se limitó a decir que se trató de una pelea por un encontronazo ocurrido semanas atrás. Carolina vio que afuera del colectivo estaba el padre del atacante, que recibió el martillo de manos del menor y lo revoleó lejos del lugar.

Minutos después una ambulancia trasladó a Tomás hasta un sanatorio, mientras que el agresor fue derivado a la comisaría junto a su madre para explicar lo ocurrido.

El domingo, un neurocirujano volvió a realizar una tomografía y determinó que el joven sufrió una fisura en su frente y que el cráneo astillado estuvo a milímetros de tocar su cerebro y ocasionarle un sangrado interno. De inmediato decidieron operarlo.

martillazosAún en observación, Tomás podría volver al quirófano. Carolina contó que es probable que le coloquen una plaqueta de platino en la frente, y que los médicos controlarán su evolución para evitar cualquier secuela.

El lunes (15/2) la madre del agresor llegó hasta el hospital y pidió ver a Tomás.Guillermo contó que la mujer cargó contra su ex marido y pudieron conocer que el chico ya no se encuentra en la ciudad. “Tampoco comprende la reacción de su hijo”, dijo.

Los papás de Tomás aseguraron que iniciarán las acciones judiciales correspondientes. “Queremos que esto no quede impune”, aseguraron acerca del violento ataque y afirmaron contar con el apoyo de los demás pasajeros, quienes ofrecieron sus testimonios.

El subcomisario Daniel Andino, a cargo de la Comisaría 27, explicó que el día del incidente le tomaron declaración al agresor y su madre. Por ser menor de edad fue entregado a sus padres e iniciaron una causa de oficio por lesiones graves ante el Juzgado de Instrucción 2, que deberá determinar si al padre del agresor también le cabe alguna responsabilidad por su accionar.

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