La hotelería de alta gama alcanzó durante enero en esta ciudad una ocupación media del 60% y la expectativa es mantener el promedio de todo el verano en torno del 58%.

El secretario de Turismo municipal, Marcos Barberis, destacó que el resultado de este año supera los de 2014 y 2015 para períodos similares, pero admitió que fue a costa de resignar tarifas.

Lo mismo señalaron dos gerentes de hoteles de cinco estrellas consultados por este diario, quienes señalaron que los niveles de ocupación fueron satisfactorios, pero no garantizaron el piso de rentabilidad esperable, debido a los ajustes tarifarios practicados al inicio de la temporada ante el riesgo de una caída pronunciada de la demanda.

hotel llao-llao
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Barberis dijo que más allá de las propuestas y novedades que tenga la ciudad, “influye mucho lo macroeconómico”. Reconoció que –devaluación mediante– Bariloche debió competir este verano en inferioridad de condiciones respecto de otros destinos del exterior. Influyó por ejemplo la oferta de paquetes baratos para viajar a Brasil o a Europa con planes de 18 cuotas sin interés.

“Es verdad que vino un turismo menos gastador y que ese fenómeno en principio golpea mucho a la hotelería de alta gama”, dijo el funcionario. Pero destacó que fue posible “mantener y superar los promedios de ocupación de años anteriores”, y asignó parte del mérito “al esfuerzo promocional del Emprotur”.

Barberis precisó que los hoteles y apart hoteles de 4 y 5 estrellas de Bariloche contaron este verano con una oferta total de 1.447 plazas. Dijo que ese número fue un 8% inferior al de enero del 2015, pero aclaró que la baja no corresponde al cierre de ningún establecimiento sino “a algunas habitaciones que salieron de servicio para mantenimiento”.

Señaló que los indicadores de las últimas semanas anticipan la posibilidad de terminar el verano con una ocupación del 59%. A modo de comparación indicó que en el 2015 la hotelería de alta gama registró una ocupación del 52%, en 2014 fue del 53% y en 2012 (el año del volcán) no superó el 30%.

Según Barberis, la contrapartida es una reducción en los márgenes de rentabilidad vía reducción de tarifas. Dijo que la hotelería barilochense en general aplicó este verano un aumento interanual del 15% (bastante menos que la inflación), pero en la franja de cinco estrellas “bajaron un 2% en pesos” respecto del año anterior.

Señaló que en la fijación de precios es decisivo el perfil de demanda, que en el último tiempo correspondió a un público “familiar” y más austero. Ese criterio, aclaró, registra excepciones en algunos períodos puntuales, por ejemplo en el inicio y cierre de la temporada de pesca, cuando llegan huéspedes de mayor poder adquisitivo.

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