El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, quiere ser Presidente de la Nación a cualquier precio. La triste realidad de Salta es que sigue muriendo gente porque no arregla las rutas en su provincia. Detrás de una maraña de periodistas y medios comprados (o silenciados por sus operadores que llaman a cualquiera que se atreva a publicar una nota contando la verdad) que ocultan lo que ocurre en la provincia, Urtubey puso la provincia en piloto automático y se lanzo de lleno al protagonismo nacional. El desvió de fondos públicos que deberían utilizarse para obras publicas se derivan a campañas políticas y subvención de sus adherentes hoy sigue sumando muertos en la provincia. La cifra de muertos alcanza unos niveles que son ya intolerables para cualquier sociedad medianamente civilizada.

Varios factores se conjugan, sin embargo, para que aquellas cifras escandalosas no promuevan un estado de alarma social generalizado.

El primero de ellos es la percepción ciudadana de que el aumento de los accidentes con víctimas mortales es una consecuencia «natural» del aumento cuantitativo de los medios de locomoción disponibles así como del incremento de la oferta vial; es decir, de la mayor cantidad de calles, de rutas y de caminos a disposición de los ciudadanos.

El segundo de estos factores -y, sin dudas, el más inexplicable- es la impasibilidad, la calma excesiva con que el gobierno provincial asume el descontrolado aumento del número de muertos.

El tercero de estos factores es la errónea creencia de que las desgracias se previenen lanzando cada vez más policías a las rutas para que realicen controles de documentación, de velocidad y de alcoholemia. A la vista de todos está que cuantos más policías y más controles se despliegan mayor es la cifra de muertos y de lesionados graves.

urtubeySalta no es la primera región del mundo de mediano desarrollo que ha visto crecer, de golpe, el número de víctimas mortales en las carreteras. Muchas de estas regiones han adoptado las medidas oportunas y el índice de mortalidad se ha reducido de manera significativa.

“Si esto no ocurre en Salta es sencillamente porque su Gobernador tiene otros objetivos políticos, otras prioridades aparentemente más importantes que las de evitar que se produzcan horribles desgracias familiares en las rutas que atraviesan la Provincia. El carácter flemático de sus reacciones frente a estas tragedias -algunas de las cuales ha afectado a miembros de su propia familia- da a entender que los accidentes de circulación son «cosa de Diosito»; o lo que es lo mismo, que los salteños estamos inermes frente a una amenaza inevitable”, asegura el portal Iruya.com

Así por lo menos lo ha dejado entrever el Gobernador de la Provincia cuando cuarenta agentes de la Gendarmería Nacional murieron al caer al lecho de un río el autobús en el que viajaban.

Puestos a guardar silencio, resulta imposible saber -al menos por boca del Gobernador- cuánto dinero gasta su administración en elementos de seguridad para las rutas que dependen de su jurisdicción. Tampoco sabe ni sabría decir el Gobernador qué tipo de gestiones realiza su gobierno en relación con la deficiente seguridad en las rutas cuyo mantenimiento y señalización depende de la autoridad federal. Y no nos referimos al estado del pavimento sino a otros importantes detalles que hacen a la seguridad de las rutas, como la señalización, la iluminación o las protecciones laterales.

El gobierno de Urtubey no solo no ha hecho inversiones de ningún tipo en elementos de seguridad para las rutas sino que tampoco ha adoptado ninguna medida para disciplinar, en el ámbito de su competencia, la circulación de vehículos pesados. No lo ha hecho, ni siquiera ante la evidencia de que dos de cada tres accidentes muy graves han sido protagonizados por este tipo de vehículos.

Por alguna razón que no alcanza a comprenderse bien, al Gobernador se le suelen cargar en su debe las muertes violentas de carácter doloso (especialmente los homicidios de mujeres) pero nadie hasta ahora ha sido capaz de insinuar que el mandatario podría ser también responsable -por omisión- de cada una de las muertes que se producen en las calles y caminos de la Provincia de Salta.

Es indudable que un nivel tan elevado de muertes no se explica sino por un grave déficit en la seguridad de las vías de circulación y que ese déficit es directamente imputable al gobierno, pues es el gobierno y no otro sujeto el que aprueba la construcción de autovías con árboles y faroles colocados junto a los carriles de circulación más rápida, el que decide no colocar guard-rails para prevenir que los vehículos se desplacen a las banquinas, el que omite la colocación de dispositivos reflectantes o bandas sonoras para advertir de un posible abandono de la vía, el que tolera las incorporaciones en cualquier punto de las vías de alta velocidad, el que aprueba los diseños de rotondas y vías colectoras que incumplen todos los requisitos de seguridad, el que carece de patrullas móviles, de helicópteros y de pantallas para controlar el tráfico real; el que autoriza los festivales y fiestas de carnaval que lanzan a las rutas a cientos de personas a las que debería serles retirado el permiso y el que promueve con su falta de autoridad la circulación por rutas de alta velocidad de vehículos de tracción animal.

Morir en Salta en accidente de tráfico es hoy más probable, estadísticamente hablando, que morir por dengue, zika o chikungunya. Sin embargo, el gobierno de Urtubey se muestra más preocupado por luchar contra el mosquito que por su propia inoperancia y falta de sensibilidad en materia de seguridad vial. Si evitáramos los accidentes de tránsito con una política seria y responsable no solo evitaríamos muchas muertes sino que también dejaríamos de producir buena parte de la chatarra que propicia la reproducción del mosquito.

Mientras esta política no aparezca, será el Gobernador de la Provincia el responsable de muchas de las muertes que se producen en nuestras carreteras.

Via: Iruya.com – http://noticias.iruya.com/a/sociedad/seguridad/13173-urtubey-y-su-responsabilidad-en-el-aumento-de-los-muertos-en-accidentes-de-transito-en-salta.html

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