La agencia calificadora de riesgo crediticio Stantdard & Poor’s afirmó que “el éxito en la estabilización gradual de la economía dependerá, en gran parte, de contener los incrementos salariales para los trabajadores del gobierno y del sector privado en niveles consistentes con una trayectoria descendente de la inflación”.

En un comunicado, S&P señaló que “las negociaciones salariales que están comenzando en Argentina representarán la primera prueba política, y probablemente la más importante, para la administración Macri y con ello, el gobierno espera lograr una inflación de un solo dígito en 2019”.

S&PEl nuevo liderazgo del Banco Central de la República Argentina ha establecido una ambiciosa meta, para implementar una política monetaria basada en metas de inflación durante la actual administración”.

Cambio de nota

Además la agencia Standard & Poor’s (S&P) subió sus calificaciones a la deuda soberana en moneda local de la Argentina de largo y corto plazo a “B-” y “B”, respectivamente, desde “CCC+” y “C”.

En tanto, las calificaciones crediticias soberanas en moneda extranjera se mantienen en “SD” (siglas en inglés para Default Selectivo), lo que refleja el incumplimiento de julio de 2014, pero subió la tendencia de la calificación soberana de largo plazo en moneda local a estable de negativa.

“La suba de las calificaciones soberanas en moneda local refleja los recientes pasos de la administración para abordar los sustanciales desequilibrios económicos que prevalecen en Argentina”, destacó la agencia. S&P remarcó que “las estimaciones no oficiales sugieren que la inflación se situó en 25% en 2015 (las cifras oficiales de inflación carecen de credibilidad en el mercado). La tasa de inflación podría repuntar a un 35% este año con base en la depreciación del peso argentino en diciembre de 2015 y de los precios regulados más altos de la energía para 2016, entre otros factores”.

Más adelante, proyectó que “el déficit fiscal de 2015 se situará en 7,5% del PBI (excluyendo el financiamiento extraordinario de las agencias gubernamentales). Prevemos que dicho déficit podría descender moderadamente en 2016. El 27 de enero de 2016, el gobierno anunció una rápida reducción en los subsidios de la energía que podrían ahorrar 1,5% del PBI”.

Pero la agencia pone dudas sobre las cuentas fiscales a futuro y dice que “la reducción de los aranceles de exportación y el estrechamiento de la base para el impuesto sobre la renta, podrían de hecho reducir los ingresos fiscales.

Probablemente, la continuación de los déficits fiscales, aunque a la baja, contribuyan a una mayor carga de deuda en los siguientes años. Estimamos que la deuda del gobierno general de Argentina se incremente gradualmente a 51% del PBI al cierre del 2016 desde 50% en 2015 y 41% en 2014. Sin embargo, entre 50% y 60% del saldo de tal deuda está en manos de agencias gubernamentales ûprincipalmente la agencia de seguridad social y el banco central–, lo que disminuye su riesgo de refinanciamiento”.

Tras manifestar un interrogante sobre el desenlace de las negociaciones con los holdouts, S&P manifestó que “la recuperación del acceso a los mercados internacionales de capitales es muy importante para que el gobierno cumpla con su estrategia de corregir los principales desequilibrios macroeconómicos de Argentina.

Un mayor flujo de ingreso de financiamiento externo favorecería la liquidez del soberano y de las provincias argentinas y el sector privado, lo que ayudaría a estabilizar la economía”.

Respecto del crecimiento, S&P considera que “la recuperación económica en Argentina será lenta, en parte debido a factores externos tales como la recesión de Brasil y la importante depreciación de su moneda, los menores precios de los productos agrícolas, la incertidumbre en torno a las perspectivas de crecimiento de China, y el alza de las tasas de interés de Estados Unidos. Esperamos un crecimiento de 0% del PBI para 2016 y de 2% para 2017”.

Finalmente, S&P advierte que “las calificaciones en moneda extranjera se mantendrá en “SD” hasta que Argentina resuelva el incumplimiento de 2014, ya sea mediante el pago de la deuda, canje u otro acuerdo. Cuando así suceda, reevaluaremos la posición crediticia general del soberano y muy probablemente subamos la calificación en moneda extranjera a CCC+ o a niveles bajos de la categoría de “B”, dependiendo en gran medida de nuestra evaluación sobre la capacidad del gobierno para implementar sus reformas económicas y de cualquier potencial amenaza legal que pudiera afectar su capacidad de servir su deuda futura.

Por el contrario, una combinación de la continuación del incumplimiento sobre la deuda extranjera y un deterioro inesperado en la política económica y estabilidad política, podría revertir el reciente incremento en la confianza de los inversores. El mayor riesgo que resulte de ello podría presionar la calificación en moneda local y llevarnos a una baja”.

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