Donald Trump volvió a ganar de manera arrolladora anoche en Nevada, su tercera victoria consecutiva, y su camino a convertirse en el candidato republicano a la Casa Blanca aparece cada vez más despejado. Sólo un milagro en estos próximos días podría evitar que el polémico magnate se consagre, contra todos los pronósticos iniciales, en el aspirante opositor para remplazar a Barack Obama.

Trump obtuvo el 45% de los votos en las asambleas (o caucus) de Nevada, mientras que su más inmediato rival, el senador Marco Rubio, cosechó 24% y el tercero, el senador Ted Cruz, sumaba 19%. Un electorado hambriento por colocar a un “outsider” político, o un candidato anti-sistema en la Casa Blanca, le dio al magnate su tercer triunfo consecutivo –tras ganar en New Hampshire y Carolina del Sur– y su carrera para la nominación parece ya imparable.

trumpCon una retórica sencilla, directa, efusiva y también xenófoba y políticamente incorrecta, el multimillonario parece colmar la ansiedad de los votantes respecto de la marcha del país, en economía, terrorismo e inmigración ilegal.

Paradójicamente, Trump arrasó también entre el electorado hispano. El 46% de los republicanos registrados votó por él, pese a que el magnate, al comienzo de su campaña, había dicho que los mexicanos inmigrantes eran “violadores” y “narcotraficantes”. En su discurso triunfal de anoche, Trump reivindicó el voto latino y ratificó su plan de construir un muro en la frontera para frenar la inmigración. “Y México va a pagar la construcción”, aclaró.

En las primarias estadounidenses, cada estado elige delegados –en forma proporcional a su población– que se reúnen en una convención partidaria en julio. Esos electores votan por un candidato para competir en las elecciones presidenciales, el 8 de noviembre. Con el triunfo de anoche, Trump no sólo ganó muchos delegados, sin que se posiciona con comodidad para la cita más importante de las internas: el “supermartes” del 1 de marzo, donde se vota en 11 estados.

Pero sucede que, según las encuestas, Trump es favorito en la mayoría de los estados del “supermartes”. A Marco Rubio, su inmediato rival, le quedaría entonces muy poco tiempo para poder ganar en alguno de esos estados y convertirse en una real alternativa al magnate, que por su discurso anti-sistema causa escozor en establishment del partido. Todo es posible, pero son pocos días para torcer el rumbo, salvo que se destape algún escándalo que sacuda la campaña.

El ganador de las primarias competiría con Hillary Clinton o el senador Bernie Sanders, que compiten en las primarias demócratas. La próxima elección de los demócratas es el sábado próximo en Carolina del Sur.