No es el mejor momento de la vitivinicultura en la región. Ni siquiera de la producción de uvas. Los números de cómo la actividad fue perdiendo terreno son abrumadores: hoy, sólo queda un 10 por ciento en pie respecto de décadas atrás y hay una preocupante disminución de bodegas.

“No podemos darnos el lujo de perder una hectárea más de vides para vinificar”. La frase la dijo el gobernador Alberto Weretilneck pocos días atrás, cuando encabezó el acto de apertura de la 37ª Fiesta Provincial de la Vendimia en Villa Regina.

Sus palabras se sustentaron en la realidad que hoy atraviesa la vitivinicultura regional, que supo ser hasta hace unas cuatro décadas un motor de la economía valletana.

vides de rio negroRío Negro llegó a contar con unas 18.000 hectáreas de vides para vinificar, de las cuales una importante cantidad de hectáreas se concentraba en Villa Regina. Hoy, la superficie con estos cultivos no alcanza a las 1.800 hectáreas en toda la provincia, y sólo 40 aún persisten en esta localidad, según el informe “Diagnóstico territorial vitivinícola” que elaboró el INTA en el centro Vitícola Patagonia Norte.

Junto a la tierra cultivada, la provincia sumaba casi 300 bodegas que elaboraban un importante volumen de vino de mesa, el cual no solo se comercializaba en la región, sino que también se vendía a otras bodegas del país. Sin embargo, diversos factores, especialmente el económico, influyeron en la desaparición no solo de la superficie cultivada con uvas para vinificar sino también de las bodegas.

La caída significó que hoy sólo sean 30 las bodegas que se mantienen en actividad.

Pero, en forma paralela a la caída hubo un cambio en el tipo de vino que se elaboraba: pasó de ser vino de mesa a vinos de mayor calidad por lo que hoy tienen reconocimiento a nivel internacional.

Precisamente, esta es la apuesta a la que se volcaron la gran mayoría de las bodegas de Río Negro que están elaborando vinos de alta gama, y en menor medida son unas pocas las bodegas que aún continúan elaborando vinos comunes de mesa.

El crecimiento de la actividad vitivinícola durante las primeras décadas del siglo XX tuvo en Villa Regina una fuerte injerencia, ya que a partir de la colonización de estas tierras en 1924, la plantación de uvas para vinificar se transformó en una de las actividades económicas principales.

Así nacieron bodegas como la de Rafaelli, Vecchi, Fedalto, La Graava, Favretto y Picotti entre un grupo de casi 30 bodegas que trabajaban en Villa Regina. De ese número hoy sólo dos continúan en actividad.

Una de ellas, la bodega Vecchi, prácticamente nació con la colonización de Villa Regina, mientras que la segunda es la de Favretto que nació durante la década de 1940.

Fue este desarrollo en materia vitivinícola el que hizo que durante la década del ´70, Villa Regina fuera la elegida para desarrollar la Fiesta de la Vendimia a nivel provincial.

Y aunque en esta ciudad hubo 30 bodegas instaladas, distintas variables hicieron que lentamente comenzaran a desaparecer.

El crecimiento de las bodegas se mantuvo hasta cerca de 1980, cuando los bajos precios en el valor de la uva y como contrapartida los buenos rindes e ingresos que generaba la producción de peras y manzanas se conjugaran para que muchos productores vitícolas erradicaran las vides y se volcaran a la plantación de frutas de pepita.

Todo esto sumado a que, como continúa ocurriendo hoy, casi la totalidad de los insumos necesarios para la elaboración y envasado de los vinos deben adquirirse en Buenos Aires, lo que implica un aumento en los costos; mientras que el incremento en el consumo de otro tipo de bebidas que reemplazaron el vino común de mesa, o la elección de vinos de mayor calidad, fue otro de los factores que derivó en la desaparición de bodegas.

Via: http://www.rionegro.com.ar/

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