La historia de la Senadora Cristina Fiore Viñuales es una búsqueda constante de identidad ideológica. Es como si buscara la felicidad, pero medida en metros cuadrados.

Cristina Fiore nació a la política como extra-partidaria del PRS. Luego de un tiempo, sintió que el viejo edificio renovador le era chico, y se mudó a Propuesta Salteña. Un dos ambientes con cocina integrada y sin balcón. Ella quería mas, en metros y siguió buscando. Seguramente habrá pensado “que el que busca encuentra”. Ella encontró. Un día, decidió que su lugar en el mundo era el edificio peronista que comandaba Miguel Isa. Armo las valijas, llena de ilusiones, rumbo al nuevo edificio. Un lunes por la mañana, llamo a la mudancera y llevo todos sus petates (ideológicos) al Isismo. Le toco el 4° piso, departamento “B”. Al principio estaba contenta. Pero un día se dio cuenta que las expensas eran muy altas en el edificio de Miguelon y empezó a buscar un nuevo condomio. Esta vez quería uno que tuviera pileta, terraza y cochera.

Cristina FioreMarcó avisos. Hizo llamados. Recorrió edificios y vio que el ahora galan, Juan Manuel Urtubey, tenia un muy lindo semi-piso con pileta y parrilla. Resigno la cochera. Pero se ilusionó con el dormitorio en suite, con vestidor, que tenia el departamento. Le encantaban las luces del living, el amplio toilette y la vista a los cerros. El Urtubeycismo era su lugar en el mundo.

Dicen -los que las han vivido- que las vistas desde el poder siempre son mas lindas. Nosotros que siempre andamos por la vereda esquivando los baches que nos dejo Miguelito, no tenemos idea de que están hablando.

Volviendo a nuestra querida Cristina, una mañana la niebla de los cerros le humedecíeron los bucles. Se puso de mal humor. Sintio en sus delgadas piernas ese cosquilleo que le recordaba su viejo sueño: conquistar las luces de Buenos Aires. Así que sin mas, se hizo hizo peronista Kirchnerista y para que nadie dudara levantó las manos en V… no sabia de que se trataba, pero la gente cantaba: “Cristina… Cristina… Cristina corazón, acá tenes los pibes para la revolución” y pensó que había llegado el momento de seguir los pasos Nestor.

A esta altura, seguro que Ud., esta agotado/a de tanta mudanza. Pero nuestra inquieta heroína, se volvió a mudar.

La historia de esa nueva mudanza es mas o menos así: resulta que el departamento entró en sucesión por el fallecimiento de uno de los dueños. La viuda, también llamada Cristina, se mudo al sur a esperar que “la calor en Buenos Aires” baje.

La porteñada rápida de reflejos, tomó el edificio y nombró un nuevo presidente del consorcio. El nuevo Presidente del consorcio,  don Mauricio, nombró como encargada del edificio a una vieja amiga.  Ella le recomendó a “nuestra Cristina” que se mudara a un mono-ambiente, tipo Loft, en el edificio “Pares”. Hizo las valijas en 24 horas.

Como todo mono-ambiente es chico, incomodo y con pequeñas ventanas. Ella no había nacido para esa soledad.

Ahora quiere volver al PRS como Presidente. Si estimado lector, no exagero, del PRS, osea Partido Renovador Salteño. Ese viejo edificio que antes abandonó, lleno de hombres canosos y mujeres prolijas, con mas ganas de vivir en paz -con alguna renta honoraria, honorifica o arreglada- que de ver a la Senadora, en tanga, en la pileta del edificio.

Mascullan y mascullan. Le ponen garra, pero no se hacen a la idea de tener a Cristina de nuevo en los pasillos, escaleras, terrazas y balcones. El que mas se opone es Andrés, el vecino del 2° B. Antiguo compañero de backgammon de Cristina. No dice nada públicamente, pero no quiere rulos en el consorcio.

Para colmo, tuvo el mal tino de traer -como compañero de departamento- a un muchacho del norte, que a pesar de la juventud ya ha tenido mil aventuras. Algunas de esas aventuras estuvieron, en la linea, de las que los renovadores no quieren aceptar.

b678b9b1c1aeb706273faac34626ddbb_LAcá hay que hacer un alto para comentar esto: “los Renovadores canosos y las renovadoras prolijas” son muy felices al renovar. Siempre y cuando, la renovación, no sea un reciclaje. Ya han reciclado mucho y siempre les pagaron mal. Siente que es hora de plantar un árbol. Como diría el Cardenal Camarlengo Jean Louis Tauran “Habemus Pinus.”

Como conclusión, parece que los Renovadores no quieren mas mudanzas. Prefieren uno que se quede siempre en el mismo departamento. Que no tenga pesos oscuros que le permitan pagar avisos en el diario de mayor tiraje de la provincia y muchos segundos de publicidad en la TV abierta local.

Ahora viene la pregunta del millón: ¿Donde obtiene tantos fondos para esa inversión? Habría que investigar el origen de esos recursos económicos…