Como en otros tantísimos casos, su versión no coincide con la historia aparentemente clara que se toma por cierta. Esta vez, los espías de la Agencia Federal de Inteligencia también tocan su música: según dicen haber investigado, el abogado Jorge Chueco fue presionado para irse del país, y durante los días en que todos preguntaban por él en verdad alguien lo había llevado de regreso a Posadas, donde según ellos permaneció escondido hasta el lunes, cuando un funcionario de Aduana lo cruzó hasta la vecina ciudad paraguaya de Encarnación. Por su frágil estado psíquico o alguna otra razón aún desconocida, Chueco fue descubierto haciendo peligrosas piruetas en el balcón del hotel en que se alojaba, y allí lo capturó la policía guaraní.

“Una de las personas del grupo que lo había ayudado a llegar a Iguazú volvió a trasladarlo hasta Posadas el miércoles 13, después de haberlo pasado ida y vuelta a Brasil para que lo filmaran y creyeran que andaba por allá”, comienza el relato uno de los investigadores, que trabajó todo el fin de semana con base en El Dorado y luego en la capital misionera. “Ya en Posadas, Chueco fue refugiado por un contador y abogado de apellido Tasano, que lo escondió en el appart hotel Belgrano, de la esquina de las calles Rivadavia y Belgrano”.

chueco_4Según el relato, el grupo de apoyo Jorge Chueco estaría apadrinado por los preocupados contratistas de la obra pública durante los años del kirchnerismo, quienes lo habrían ayudado a escapar del país, e incluso habrían participado en la creación de las pistas que conducían a un supuesto suicidio.

“El tipo estuvo guardado ahí todo el tiempo, vigilado, hasta que empezó a llenarse de policías e investigadores que llegaban desde Buenos Aires. Entonces decidieron cruzarlo a Encarnación, que está a diez minutos. Para eso usaron el auto de un aduanero que es hijo de un jefe muy cercano a Ricardo Echegaray. En la frontera, los empleados de la Aduana van y vienen sin que nadie los moleste”, completa el espía.

Retrospectivamente, este tramo de la supuesta estrategia comenzó tras el episodio en las Cataratas y el paso de Chueco por la comisaría de Iguazú. “Allí dejó 5.000 dólares para que lo dejen ir, y se cambió de hotel para despistar. Esa noche lo pasaron a buscar y lo llevaron a Posadas. La vuelta en moto hasta Brasil fue la noche anterior”. Clarín había informado sobre el supuesto  encuentro de Chueco con el contador Raúl Castaño, hombre clave en el esquema de obra pública del ex gobobernador misionero Carlos Rovira.

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