Mientras el presidente Macri invitaba a “generar trabajo de calidad”, un mástil con la bandera nacional cayó sobre su cabeza. Todo un simbolismo, en una coyuntura en la que las pérdidas de puestos laborales son moneda corriente

Trabajo de calidad”, decía el presidente Mauricio Macri, en el punto cúlmine de un acto en Formosa, cuando un particular incidente lo sorprendió, como un correctivo: un mástil con la bandera nacional, ubicado a sus espaldas, cayó sobre su cabeza y tuvo que interrumpir su discurso.

Macri Con las manos apoyadas en el atril ubicado en el centro de una planta de agua potable de Clorinda, donde anunció el inicio de obras, el mandatario miró al auditorio que trataba de contener la risa frente a él, luego a sus costados -como buscando ayuda- y apenas atinó a decir: “Upa”. A su izquierda se encontraba el gobernador formoseño, el kirchnerista Gildo Insfrán, quien, rápido de reflejos, tomó el mástil y lo acomodó en su lugar, tal como estaba antes de que la ventisca lo empujara contra la nuca de Macri.

Recuperado, el jefe de Estado insistió: “Haciendo estas obras generamos trabajo de calidad y eso es lo que queremos todos”, pudo decir finalmente.

“Ley de causalidad”; “de casualidad”; “simbolismo”. La anécdota sufrida por Macri ocurre en una coyuntura sensible de la Argentina, en la que, tal como ha publicado Hoy, las industrias, las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), comerciantes y población en general padecen las consecuencias de una inflación que ronda el 35%, agravada por los tarifazos en servicios públicos, lo que coloca a los emprendedores al borde del quebranto, haciendo peligrar las fuentes laborales y con más de 120 mil despedidos en lo que va del año, según advirtió esta semana la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

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