El ministro de Hacienda de la Nación, Alfonso Prat-Gay, brindó una entrevista anoche en un programa de TV por cable, donde dio un par de polémicas definiciones que dieron mucho para hablar.

Por ejemplo, dijo que este año no está prevista la instrumentación de una reforma en el Impuesto a la Ganancias, con lo cual dio a entender que –con suerte- se podría concretar recién en 2017. Es decir, millones de trabajadores seguirán afectados por esa aberración que significa el impuesto al salario.

Prat-GayA su vez, habiendo sido el principal representante argentino en las negociaciones con los fondos buitres, intentó explicar la ausencia de inversiones externas,  tras la salida de default,  echándole la culpa a los empresarios nacionales. “Los inversores extranjeros están esperando a ver lo que hacen los empresarios nacionales”, afirmó.

Ahora bien, la realidad es que con la actual política económica –recesión, inflación y tasas de interés del 40%, ausencia de créditos para fomentar la producción y la productividad- difícilmente haya empresarios que esté dispuestos a arriesgar su capital. A ello se le suman los enormes problemas de infraestructura vial y energética que padece nuestro país que también contribuyen a ahuyentar cualquier tipo de inversión extranjera.

“La tasa de interés debería bajar y la inflación, el año que viene, debería rondar entre el 12 y 17 por ciento”, también dijo Prat Gay, lo que sonó a una mera expresión de deseo. Además, buscó echarle el fardo al titular del Banco Central, el platense Federico Sturzenegger, con quien mantiene una evidente interna.

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