Acto de Mauricio Macri y Juan Manuel Urtubey, entregando diplomas a jóvenes de la comunidad wichi. Ayer muchos argentinos nos encontramos divididos por dos actos: el de la felicidad y el del relato. Ambos por igual nos cuentan a todos los argentinos un país tan distinto al que viven miles de argentinos. Por ahí la negación de los problemas es un recurso del cerebro para no sentir culpa. Algunos sienten la necesidad de contarnos un mundo mejor donde habrá espacio para todos, pero en el cual no han ingresado muchos.

Cuando hablamos de pobreza y de la bronca de muchos contra Urtubey no tiene que ver con la política. Tiene que ver con la falta absoluta de humanidad. Tiene que ver con el estado en que se ve la provincia. Tiene que ver como estan muchos salteños.

Sabemos que Mauricio Macri es inocente, por el momento, de esta realidad. Asumió hace 4 meses y que no puede hacer magia. No pasa lo mismo con el gobernador de Salta. Él va por su tercer periodo, es decir lleva mas de 8 años en el gobierno. Pudiendo hacer mucho por su gente, eligió hacer nada. Eligió su ambición antes que trabajar todos los días para resolverle la vida a miles de personas. Recibió millones y pide otros tantos, nada de eso llegara a la gente de Santa Victoria Este.

Tomaremos partes de la nota que escribió un periodista de el diario La Gaceta de Salta, para que podamos comprender lo que es la política y el tremendo impacto lleno de maldad que tiene sobre la gente.

Dice así: “El acto comenzó pasadas las 11. Las autoridades ingresaron por la parte posterior del predio. En la parte del frente, cientos de integrantes de las comunidades habían llegado no específicamente por la visita de los funcionarios: el lugar se utiliza generalmente para el pago de subsidios y entrega de bolsones y por la radio anuncian que los beneficiarios deberán esperar hasta que termine el evento político para cobrar. Por eso, algunos entran, y colman la capacidad de la cancha de básquet, y otro número importante de personas permanecen afuera: sentados en la tierra, al lado de perros.

Esperan impertérritos: si hay algo que estas personas han hecho toda la vida es esperar.

Cuando el gobernador Juan Manuel Urtubey tomó la palabra en el acto y dijo que “acá todo lo que hagamos no tiene techo porque falta todo”, no estaba siendo humilde, sino sincero: el gobierno ha logrado asfaltar parte de la ruta, extendió el servicio de electricidad a algunos sectores, pero todo parece por hacer.

Y así lo muestra el testimonio de Hilario Herrera, que vive en el paraje Vertiente, a 75 kilómetros de ese predio. “Al fondo, donde termina Salta, al límite con Formosa”, especifica. Y detalla cómo vive: “Nosotros no tenemos luz, no tenemos agua, por ahí, estamos tomando del río y el río está contaminado, siempre trae enfermedades”, dice.

Sobre el escenario los jóvenes son agasajados como héroes. Son puestos, en todo momento, como ejemplos a seguir. Ejemplos de superación. Ejemplos de sacrificio: uno de los jóvenes atravesó durante todos los días, durante tres años, más de 70 kilómetros en moto, para poder cursar. “Estos egresados han demostrado que sí, se puede, que cada uno puede ser protagonista de su vida”, dijo el presidente.

Algunos abrazos entre los graduados los hacen ver no como héroes, sino más bien como sobrevivientes. Esos cinco egresados saben, de alguna manera, que son excepciones a una regla. Allí, sobre el escenario, con sus trajes, ni los flashes, ni los aplausos, ni las palabras de adulación los hace olvidar que pertenecen a los que están ahí afuera, los pies descalzos sobre el barro”.

Con segmentos extraídos de la nota escrita por el periodista Daniel Medina de La Gaceta de Salta http://www.lagacetasalta.com.ar/nota/47737/politica/detras-acto-pueblo-no-se-vio.html