El presidente de la cámara de diputados, Eduardo Cunha, pieza clave en el impulso del juicio político contra Rousseff, fue separado este jueves de su cargo por una decisión unánime de los jueces de la corte suprema de justicia y bajo graves cargos de corrupción.

Cunha fue apartado mediante una medida cautelar del máximo tribunal del país tras un pronunciamiento del magistrado Teori Zavascki, en una decisión que, si bien el Partido de los Trabajadores (PT) considera tardía, puede llevar a la fuerza gobernante a plantear la nulidad del proceso parlamentario con el que la oposición pretende destituir a la mandataria.

Es la primera vez en la historia de Brasil que el presidente de la Cámara de Diputados es separado del cargo por una decisión de la Justicia.

“Más vale tarde que nunca”, exclamó Rousseff en su primera reacción tras la medida que puede terminar con la carrera político de Cuhna, quien fue el responsable de haber impulsado el juicio político y es considerado como un puntal del vicepresidente Michel Temer, quien aspira a suceder a Rousseff en caso de que la presidenta sea suspendida o destituida.

El juez Zavascki, en una medida luego avalada por el plenario de la corte, ordenó la separación seis meses después de que se lo pidiera el fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, quien le endilgó graves cargos de corrupción y dictaminó que el diputado “carece de condiciones” para ejercer el mandato, al punto de que se sospecha que lo ha utilizado para protegerse de las investigaciones en su contra.

Eduardo-CunhaEl fiscal dijo que Cunha, procesado por recibir sobornos en el escándalo de Petrobras, es un “delincuente”.

Sus opositores lo han llamado, por su parecido con el personaje de ficción Gru, la película de los Minions, “Mi Villano Favorito”.

“Digo mejor tarde que nunca, pero lamento que Cunha haya conseguido, muy caradura, presidir mi proceso, que es golpista, en la Cámara de Diputados.”, afirmó Rousseff al inaugurar la operación comercial de la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado amazónico de Pará.

En su primera reacción, Rousseff sostuvo que Cunha actuó como “chantajista” porque se puso al frente del proceso luego de que el PT, el pasado 3 de diciembre, se negara a proteger al diputado de un proceso por falta de decoro -por omitir cinco cuentas en Suiza- en la comisión de ética de la cámara baja.

“Mi juicio político fue un chantaje, una venganza. Es un desvío de poder para vengarse”, dijo Rousseff.

Cunha queda fuera escena un día antes de la fecha prevista de la reunión en la que la comisión de juicio político del Senado debe votar -y cuenta con mayoría opositora- por la continuación o no del proceso contra la presidenta, acusada de maquillaje fiscal para cumplir obligaciones sociales en el presupuesto 2015.

El miércoles 11, el pleno del Senado debe votar la suspensión o no de Rousseff del cargo por 180 días.

Si Rousseff es suspendida, se le abrirá el camino a Temer para la presidencia interina.

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