Contra todo pronóstico, el empresario inmobiliario Donald Trump anunció que ingresaba a la contienda republicana, ya que quería llegar nada menos que a la Casa Blanca. En ese entonces, candidatos como Jeb Bush, Marco Rubio o Chris Christie sonaban más como los posibles nominados conservadores que un hombre reconocido por su fortuna, sus edificios con su apellido en diferentes sitios de Estados Unidos y por haber sido el rostro del reality show The Apprentice. A pesar de que desde que ingresó a la contienda lideró las encuestas, los analistas pronosticaron que el “fenómeno Trump” se mantendría como máximo hasta finales del año pasado. Para parte de la prensa estadounidense se trataba más una figura del espectáculo que un verdadero político. Pocos lo tomaron en serio: competía contra 16 aspirantes, muchos de ellos con amplia experiencia política. Todo cambió cuando comenzaron las primarias.

trumpEl 1 de febrero en los caucus de Iowa, Donald Trump quedó detrás del senador por Texas, Ted Cruz. Pero de ahí en adelante fue imparable. Entonces ganó en New Hampshire, Carolina del Sur, Nevada, Massachusetts, Tennessee, Vermont, Florida, Illinois, Nueva York y Pennsylvania, entre otros estados. El magnate arrasó en la mayoría de los estados y comenzó a dejar en el camino a varios candidatos. Hasta que se quedó sin competidores dentro de su propio partido.

La noche del martes en Indiana, Trump se impuso con un 53% de los votos frente a Ted Cruz (36%), y le dio un golpe mortal a su principal rival, quien había utilizado hasta los últimos recursos por frenar el avance del empresario para que no se convirtiera en el nominado republicano. Horas después, Cruz abandonó la carrera y lo mismo hizo el gobernador de Ohio, John Kasich.

Trump, un hombre sin experiencia política, que se ha hecho conocido por la televisión, sus excentricidades y sus polémicos dichos y medidas que pretende implementar, es el candidato republicano de facto que competirá, posiblemente, contra la aspirante demócrata Hillary Clinton en las elecciones generales del 8 de noviembre. El empresario logró capitalizar el descontento de los estadounidenses a la política tradicional y posicionarse como un candidato outsider, siempre, con alta cobertura en los medios de comunicación.

A pesar de que el establishment del Partido Republicano buscó impedir a toda costa que Trump se convirtiera en el nominado, lo más probable es que el 7 de junio el multimillonario sea ungido oficialmente como el abanderado. Ese día se celebran primarias en cinco estados, entre ellos, California, que reparte 172 delegados. Para esa fecha Trump conseguiría el “número mágico”, los 1.237 nominados que necesita para ser la carta republicana. Actualmente tiene 1.047.

Elecciones generales 

Los principales diarios estadounidenses ya hablan de una elección entre Trump y Hillary Clinton, cuyo resultado es incierto. La mayoría de las encuestas muestran a la ex secretaria de Estado como ganadora en una eventual elección entre ambos, con casi 10 puntos sobre el multimillonario. De acuerdo al sitio de estadísticas Real Clear Politics, en promedio la ex primera dama obtendría un 47% de respaldo, mientras que Trump, 40%. Sin embargo, todo dependerá de los estados clave, en muchos de los cuales Trump podría acortar la distancia o incluso superar a Hillary.

Luego de Indiana, Trump tuvo un discurso más moderado y unificador, donde elogió a Ted Cruz. Es “un gran combatiente y un político inteligente”, aseguró. Sin embargo, horas antes había ligado al padre del ahora ex aspirante republicano al asesino del ex Presidente John F. Kennedy.

Ahora, Trump se enfrenta a varios desafíos, entre ellos unir a su conglomerado, además de tener que lidiar con el miedo de su propio partido de que él llegue a la Casa Blanca el próximo año. Tras su triunfo en Indiana, el presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, escribió en Twitter: “Donald Trump será presumiblemente el nominado, necesitamos unirnos y centrarnos en derrotar a Hillary Clinton”.

Otro de sus problemas es que será el nominado más impopular en la era moderna, de acuerdo a The New York Times. El diario asegura que casi dos tercios del electorado tiene una opinión desfavorable de él y más de la mitad lo ve como “muy desfavorable”. Pero a partir de ahora todo podría cambiar.