El misterioso caso del hipopótamo hembra herido es un episodio más de la feroz disputa que encarniza al Zoológico y tiene a los animales en medio del fuego cruzado. Con las sospechas sobre el origen de las lesiones, que podrían ser punzantes y hasta de armas de fuego, en el Gobierno sospechan que esto fue un “atentado” contra las autoridades del zoológico y, si bien no responsabilizan a nadie en particular por el incidente, les llama la atención el grado de negligencia y desinformación por parte de varios trabajadores que existe en los últimos días, por lo cual se pidió la intervención de la Justicia.

La situación del hipopótamo hembra fue descubierta el martes a la tarde por la propia directora del Zoológico, Mariana Caram, durante uno de sus rondines habituales. Alarmada por las heridas del animal, la funcionaria llamó inmediatamente a la jefa del Cuerpo de Veterinarios del Zoo, la doctora Analía Pedroza, quien le dio una insólita respuesta: ya “estaba al tanto del estado del ejemplar” y sostuvo que “las heridas eran leves y superficiales”.

57463da5c48e7_565_319!Sin embargo, Caram no se quedó satisfecha con esta justificación, por lo cual se comunicó inmediatamente con el Jefe de Gabinete de la Secretaría de Ambiente, Eduardo Sosa, y el director de Parques y Zoológico, Ricardo Mariotti (el secretario Humberto Mingorance sigue con su gira por Asia). Ayer a la mañana, poco antes de viajar a San Rafael, Cornejo se reunió con Sosa y, ante la propuesta de la Secretaría, el mandatario autorizó el ingreso de veterinarios externos para que revisen al animal.

Jenifer Ibarra y Federico Correa, integrantes de Fundación Cullunche, fueron los encargados de revisar al hipopótamo hembra, y sus observaciones fueron contundentes: el ejemplar presenta cinco heridas en el cuerpo de distintas profundidades, cuatro de ellas en la zona del lomo y una cercana al vientre. Esta última podría ser una lesión causada por un arma de fuego, mientras que las demás tienen características propias de un objeto punzocortante. También determinaron que las lesiones no son recientes, sino que datan de varios días.

Todo el cuadro de situación determinó que Sosa se presentara en la Fiscalía de Delitos Complejos, que en ese momento estaba a cargo de Claudia Ríos, para platear una denuncia. Concretamente, Sosa pidió a la fiscal quese investigue “una posible comisión de delito: atentado contra el animal” (penado por la Ley Nacional nº 14.346 llamada “Ley Sarmiento”) y “se diluciden las responsabilidades de quienes estuvieron en el Zoológico en los últimos días”. En ese sentido, Ríos se presentará hoy en el recinto a las 9 de la mañana con efectivos de la Policía Federal para iniciar las averiguaciones. También se espera la visita del equipo de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA), que incorporará este hecho a la causa que inició por pedido de Mingorance.

El caso del hipopótamo hembra generó una preocupación mayor en el Gobierno, particularmente en Ambiente, ya que si bien nadie quiere confirmar nada, las sospechas apuntan a que este episodio fue intencional y dirigido contra las autoridades, que vuelve a poner en juego la vida de los animales. También preocupó mucho que el personal veterinario no haya informado sobre las heridas del hipopótamo y de las muertes de otros animales ocurridas en los últimos días, y que el supuesto ataque al hipopótamo haya ocurridocuando el zoológico está cerrado y con vigilancia de policías, seguridad privada y guardaparques, además de las rondas habituales de los empleados.

Lo cierto es que, desde hace tiempo, las autoridades de la Secretaría de Ambiente vienen denunciando una serie de “aprietes” por parte de un grupo de trabajadores del Zoológico “sindicalizados” en torno a ATE, enmarcados en una larga disputa. Estos “aprietes”, sostienen, vienen “desde hace muchísimos años” contra los funcionarios de turno para que cedan ante sus exigencias o directamente sean apartados de sus cargos. De hecho, el exdirector del Zoo, Norberto Filippo, y son varias las voces de administraciones pasadas que, por lo bajo, avalan los dichos de Mingorance y Caram.

Por el momento, el hipopótamo hembra está bajo vigilancia del personal de seguridad privada y, por orden directa del las autoridades, monitoreada por el cuerpo veterinario para que verifiquen periódicamente su estado de salud, que hoy, afortunadamente, es bueno.

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