El software es la invención más extraña en la historia de la economía: un gran generador de riqueza que también ha destruido a la industria. Pero el software también es algo inconsistente: nadie puede darte un balde de software. El código es una serie de datos que activan los transistores de un ordenador.

Apple se convirtió en una de las empresas más grandes del mundo gracias a esa paradójica invención, y ahora también podría resultar amenazada por la dirección que está tomando el software.

appleLa semana pasada Apple organizó la Conferencia Mundial de Desarrolladores, un gran encuentro de desarrolladores externos de software que hacen que los productos de Apple sean esenciales para muchas personas al crear nuevas funciones para teléfonos, tabletas, computadoras y relojes de Apple. Para nosotros se trata de una semana en la que podemos imaginar qué surgirá dentro de unos cuantos meses a partir de la colaboración de estos desarrolladores de Apple.

Sin embargo, esa sesión consistió más en ponerse a la par de sus rivales. Apple ofreció una nueva manera de enviar bosquejos y mensajes escritos a mano, nuevas formas de organizar fotografías y una incorporación limitada de Siri, el asistente virtual de Apple, con software de terceros. El reloj carga las aplicaciones más rápido y tiene algunas funciones sociales nuevas.

Otras empresas, desde Google hasta los servicios independientes de mensajería, ya han hecho la mayoría de esas cosas. Como ha escrito Farhad Manjoo, Apple parece estar dando pasos progresivos y cautelosos, concentrándose más en los dispositivos que en este tipo de software.

Google Maps, la aplicación de mapas, es más popular que la versión de Apple y funciona bien gracias a que reúne las experiencias de millones de usuarios, a menudo en tiempo real, para ofrecer información precisa acerca de situaciones como embotellamientos. Echo, el asistente virtual de Amazon que parece un triturador de pimienta de nueva generación, hace un buen trabajo al reproducir canciones, comprar cosas o leer recetas, porque aprovecha mucha información de la gente.

Esos son solo dos ejemplos de una tendencia en el software: la aplicación de inteligencia artificial en tiempo real a productos ordinarios.

La inteligencia artificial, que básicamente es el reconocimiento y aprovechamiento de todo tipo de patrones de comportamiento, funciona bien utilizando conjuntos enormes de información diversa. A menudo, cuanto más personales sean, mejor. Para crear ese tipo de software hay que tener acceso a muchísima información obtenida de muchas maneras.

Timothy D. Cook, director ejecutivo de Apple, ha posicionado a su empresa como una compañía que valora la privacidad de sus clientes como un rasgo clave, algo ejemplificado por su batalla contra el FBI sobre el acceso a un iPhone después del tiroteo de San Bernardino. Eso quizá sea grandioso desde la perspectiva de una marca, pero podría entrar en conflicto con la manera en que se escribirán muchos tipos de software.

Los fanáticos de Apple, que podrían ver cómo sus productos tienen relativamente menos funciones mágicas en su software, también podrían terminar experimentando algo más: privacidad a cambio del deleite al consumidor que sí ofrecen los competidores de Apple.

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