El segundo semestre del año comenzaría, según las previsiones de consultoras privadas, con una inflación más baja respecto de la que viene teniendo lugar en la primera parte del 2016. Así, el Indice de Precios al Consumidor (IPC) de junio podría retroceder al orden del 2,7 al 3%.

“Está claro que la inflación está bajando pero la tendencia es lenta porque todos los meses hay un impacto distinto”, advierte Pablo Goldin, director de Macroview, al tiempo que aclara que el proceso no va a ser tan drástico.

A lo que apunta es que la disminución no es más abrupta porque, al resabio del tarifazo, se suman “el aumento de las prepagas, que aportan entre 0,5 y 0,7 puntos al índice y los alimentos, que en las primeras dos semanas del mes, tampoco estuvieron demasiado quietos”. Su estimación es que los precios treparán entre 2,5 y 2,7%. En tanto, para la consultora Elypsis, el rango será 2 y 2,5%.

De acuerdo con Marina Dal Poggetto, economista del Estudio Bein, “es prematuro” establecer un número, pero estimó que el índice estará cercano al 2%, como producto del impacto de las prepagas y parte de las expensas, sumado a la evolución de los alimentos que “algo de aumento están dando”.

inflaciónEn este sentido, el relevamiento que realiza Consumidores Libres en supermercados y negocios minoristas, mostró un alza promedio del 1,97% en la primera quincena. Esta canasta básica, de 38 artículos alimenticios, acumula, desde el 1° de enero, una inflación de 21.41 %.

Según Dal Poggetto, “este mes hay una incidencia mucho menor de las tarifas”, a diferencia de lo que ocurrió en mayo, cuando las subas del gas y el agua, explicaron dos puntos del 3,9% estimado por la consultora. Además, explica la economista, la menor incidencia de las tarifas sumada a un tipo de cambio “más tranquilo”, redundarán en una inflación más atenuada, que podría volver al nivel que tenía entre enero y octubre del 2015.

Por otro lado, la judicialización de los ajustes tarifarios, en particular en el área del Gran Buenos Aires, y en los extremos norte y sur del país, también ayudaría a la desaceleración inflacionaria. Harán su aporte también la retracción de la demanda, en especial en los productos de consumo masivo.

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