De acuerdo al INDEC, la tasa de desempleo alcanzó el escandaloso valor de 9.3% durante el segundo trimestre de 2016. Es un valor muy superior al 6.6% de igual período del año anterior. La suba es de 2.7 puntos: se pasó en un año de 783000 personas desocupadas en los 31 aglomerados relevados por el INDEC a 1165000. Un incremento más que importante para tan poco tiempo, solo comparable al impacto del llamado Efecto Tequila (menemismo) o a la crisis del año 2001 (De la Rúa). No es sorpresa que se produzca este fenómeno: el país vive una complicada recesión como consecuencia de la preocupante caída de la demanda que viven las empresas, la alta tasa de interés que impide financiamiento para nuevas inversiones y la competencia irrestricta de productos importados.

En la actualidad, la situación más preocupante a nivel de empleo se está dando en los aglomerados más grandes del país: Gran Buenos Aires (10.6%), Gran Córdoba (11.5%) y Gran Rosario (11.7%). Se trata de áreas urbanas con una alta proporción de trabajadores en el área industrial. En tanto, en otras zonas como Resistencia (4.3%), Santiago del Estero-La Banda (3.9%) o Río Gallegos (6.3%) los valores están cómodamente por debajo del promedio nacional. En esto se está comenzando a confirmar el desprecio que el gobierno actual muestra por las PyMEs industriales de las grandes ciudades, grandes generadoras de empleo en nuestro país.

desempleoAhora bien, si la suba del desempleo difundida es interanual, ¿puede haber ocurrido que los despidos se hayan producido durante el año 2015 y no durante el 2016 macrista? El INDEC no brinda datos. Pero sí el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), de ANSES. Este organismo, que también es oficial, presenta estadísticas que muestran que en industria había 1253407 empleos registrados en mayo de 2015, 1256309 en noviembre de 2015 y 1226575 en mayo de 2016. Como se ve, la destrucción de puestos de trabajo se da en el año macrista. En construcción se da algo parecido: 456289 en mayo 2015, 453392 en noviembre del mismo año y 401932 en mayo de 2016. Por supuesto, esa información se circunscribía exclusivamente a empleos en el sector registrado. Se sospechaba que la situación de los trabajadores informales era peor. Pues bien, el nuevo dato del INDEC (que se obtiene por encuestas y no por registros en ANSES) viene a confirmar esa presunción. Se perdieron 382 mil empleos en un año, entre registrados y no registrados.

Existe la posibilidad de que el INDEC en el futuro recalcule los datos que difundía la administración anterior. Que demuestre que desde bastante tiempo se convivía con un desempleo alto. Y que la suba en 2016 no es tan importante como parece. Pero el dato de 9.3% seguirá en pie. Porque se trata de la mala noticia que el gobierno siempre quiso dar. Logra reinstalar el desempleo como problemática en la agenda nacional. Y eso es lo que siempre añoró el macrismo. Que los trabajadores sientan miedo de perder sus empleos a la hora de negociar en paritarias y en consecuencia pidan menos. Lo que se busca es disminuir el poder de negociación de los gremios porque en el diagnóstico oficial eso es, junto a la emisión monetaria, lo que ocasiona la inflación. El empresario al ver incrementado el “costo laboral” aumenta precios para mantener el mark-up (beneficio). Esa es la visión del macrismo y, a diferencia de otras malas noticias que sí aquejan al gobierno, la difusión de este dato no le quitará el sueño a ningún funcionario.

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