Donald Trump logró la nominación republicana con un discurso agresivo contra la inmigración, pero esta semana se enfrentó a la ira y el disgusto de todo el espectro político en Estados Unidos cuando declaró que podría cambiar su promesa de deportar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se encuentran en ese país.

El miércoles por la noche, en Fox News, Trump pareció sugerir que estaría abierto a algún tipo de legalización para esos inmigrantes.

“No habrá amnistía, pero vamos a trabajar por ellos”, dijo en su intervención. El candidato republicano comentó que mientras sus seguidores querían “sacar a los malos del país”, él también había escuchado las opiniones de votantes que tienen una visión menos radical.

Trump se dirigió al público en vivo del programa de Sean Hannity y dijo que su participación era “como una encuesta”. Los que apoyan una reforma de las leyes de inmigración de Estados Unidos expresaron su horror ante las declaraciones de Trump.

trump“Él está reduciendo una discusión política seria a una especie de votación por aplausos”, dijo Angie Kelley, directora ejecutiva del Center for American Progress Action Fund. “Es un insulto. Es peligroso y no tiene precedentes”.

Los conservadores que se han opuesto a la reforma migratoria y que admiraban la propuesta de Trump para construir un muro fronterizo y llevar a cabo deportaciones en masa, ven sus recientes declaraciones como un eco de las propuestas del exgobernador Jeb Bush de Florida, a quien Trump derrotó en las primarias diciendo que era débil en materia de inmigración.

“Traicionar a su base y dejar claro que, un año después de empezar su campaña, todavía no sabe qué quiere hacer en materia de inmigración, es realmente el colmo”, dijo Mark Krikorian, del Center for Immigration Studies.

En los últimos días Trump se ha mostrado más moderado sobre la inmigración, lo que podría conseguirle el apoyo de más votantes, en particular de los blancos que tienen más compasión por los latinos y otras minorías.

Los simpatizantes más devotos de Trump han ignorado muchas de sus inconsistencias. Pero si perciben que se aleja del discurso que los atrajo podrían quedarse en casa el 8 de noviembre.