Me lavo los dientes dos veces al día, aunque no durante todo el tiempo que a mi dentista le gustaría. Me gusta decir que me paso el hilo dental con juicio, pero eso sería forzar la verdad. No me tallo la lengua, no uso enjuague bucal y no uso un cepillo interdental o Waterpik. Sin embargo, solo tengo una curación y me la hicieron cuando me pusieron aparatos dentales ya como adulto hace 15 años.

Mi esposa, por el contrario, se cuida los dientes meticulosamente: hace todo lo que se debe hacer y un poco más. Sin embargo, tiene más curaciones de las que puedo contar. Recuerdo una vez, hace años, cuando se le rompió un diente mientras comía huevos revueltos.

Claramente, nuestras acciones no tienen el efecto que creemos. Hace poco, la evidencia sobre los escasos beneficios del uso diario del hilo dental nos cayó como un balde de agua fría. Y eso fue solo el principio.

Mi colega Austin Frakt notó recientemente que para los adultos sin problemas dentales notorios existe muy poca evidencia que respalde la toma de placas de rayos X anuales. Sin embargo, esta información aún no evita que los dentistas la sigan recomendando a sus pacientes.

En cuanto al hilo dental, no debería haber sido noticia. Una revisión sistemática de 2011 concluyó que, en adultos, cepillarse los dientes y usar hilo dental comparado con solo el cepillado aumentaba la probabilidad de reducir la gingivitis o la inflamación de las encías. Sin embargo, había muy poca evidencia de que podía reducir la placa a corto plazo. No había evidencia de que disminuyera las caries. Eso es todo lo que aprendimos hace poco.

BocaTapada¿Qué pasa con todo lo demás? Resulta que hay una revista especializada completamente dedicada a la idea de que deberíamos ser más rigurosos con las recomendaciones dentales. La revista especializada Evidence-Based Dentistry por lo general publica análisis o sintetiza revisiones de otras organizaciones, como Collaboration Cochrane.

La buena noticia es que el cepillado parece funcionar. Sin embargo, es importante saber que lo que importa es cepillarse con pasta dental con flúor, no solo cepillarse. El cepillado correcto previene la gingivitis, la formación de placa y las caries.

Mi dentista siempre me ha recomendado utilizar un cepillo dental eléctrico. La evidencia y los estudios aleatorios controlados concuerdan en que los cepillos eléctricos reducen la placa y la gingivitis más que los cepillos manuales. Un análisis antiguo de Cochrane concluyó que los cepillos de rotación eléctrica eran mejores que los cepillos eléctricos de movimiento lateral. Yo utilizo los segundos y esta noticia me decepcionó. Sin embargo, la diferencia entre ambos tipos de cepillo, aunque fue importante estadísticamente, era muy pequeña.

Al parecer no hay buenos estudios aleatorios controlados sobre la frecuencia del cepillado. Hay otros estudios que, aunque no son rigurosos, parecen apoyar el cepillado dos veces al día.

¿Es cierto que la limpieza dental dos veces al día es importante? En 2005, la revista especializada Evidence-Based Dentistry destacó una revisión sistemática de los efectos del raspado y el pulido rutinario (conocidos como limpieza dental). Los investigadores encontraron ocho estudios aleatorios controlados sobre este tema, pero se consideraron muy tendenciosas. Los resultados eran muy dispersos. Las conclusiones señalaban que la evidencia no tenía la suficiente calidad como para ofrecer ninguna conclusión de los beneficios o daños del raspado y el pulido dental.

¿Y las visitas preventivas al dentista? En 2013, Bisakha Sen, Nir Menachemi y otros colegas utilizaron datos del Programa de Seguro Médico Infantil de Alabama para dar seguimiento a más de 36.000 niños y observar cómo las visitas preventivas al dentista afectaban el cuidado dental y el gasto a lo largo del tiempo. Encontraron que las visitas preventivas se asociaban con menor número de visitas futuras para curaciones dentales, lo que quiere decir que había una mejora en la salud bucal. Sin embargo, también descubrieron que, en general, más de una visita anual para los niños no tenía mayores beneficios.

Otras investigaciones revelaron que quizá el uso de selladores y no las visitas preventivas en general fue lo que tuvo el efecto protector. Debido a que los selladores.

Ninguna reseña de salud dental estaría completa sin por lo menos una mención a la fluoración del agua. Mucha de la evidencia es antigua porque cada vez es más difícil hacer estudios. Sería poco ético retirar la fluoración a estas alturas para algunas personas, porque la evidencia a favor de la práctica es muy convincente.

De hecho, la fluoración es tan importante para el Grupo Operativo de Servicios de Prevención de Estados Unidos que recomienda que en las áreas donde el acceso al agua es deficiente, los médicos receten suplementos orales de flúor para los niños. También recomiendan la aplicación de barniz de flúor.

En resumen, hay suficiente evidencia de que el cepillado dental dos veces al día con pasta dental con flúor es una buena idea, especialmente si el cepillo es eléctrico. Para los niños, hay evidencia de que la aplicación de barniz de flúor o de selladores puede ser una herramienta poderosa para la prevención de caries. ¿Lo demás? Es debatible.

Debo notar que la falta de evidencia no significa que muchas de estas cosas no funcionen. Solo significa que no tenemos buenos estudios que respalden su uso. Es estos casos, debemos sopesar los daños potenciales y los beneficios no comprobados. El hilo dental, que es barato y sencillo, podría todavía valer la pena. En cuanto al raspado y pulido, así como las visitas preventivas, que son caras y pueden ser dolorosas, su utilidad es más cuestionable.

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