La provincia de Salta atraviesa un proceso económico de destrucción del empleo privado. La falta de políticas publicas adecuadas para el impulso del emprendedurismo y el crecimiento de PYMES han generado un tremendo impacto negativo que tardará – no menos de 10 años – en resolverse: 6 de cada 10 salteños, que tienen empleo, trabajan para el estado.

Mas allá de la balanza inclinada, en forma desmesurada, al empleo publico la realidad en el sector privado es por demás preocupante pues demuestra que la provincia tiene altísimo nivel de empleo en negro y un desempleo juvenil del doble que el promedio.

felixSegún Felix Piacentini el nivel de empleo no registrado Salta y Tucumán esta en el podio nacional: “Esta vez la primera se ubica con el registro más alto del país con un obsceno 44,8% y la segunda la sigue con un 42,3%“.

Una causa que influye es la altísima carga fiscal general que padece la Argentina, y en particular los elevados impuestos y cargas al trabajo, cuyo niveles se encuentran en los más altos de Latinoamérica. Pero a mí entender actúa sobre este fenómeno un ingrediente adicional que no suele tenerse en cuenta y que es parte del círculo vicioso en el que estamos insertos, ya que sobre esta carga fiscal general influye la necesidad de ir aumentándola para financiar un exceso de empleo público creciente, lo que a su vez provoca tener que gastar más en personal a costa de la inversión pública. Ambos factores desincentivan aún más la tenue creación de empresas, cuyo número está estancado desde 2011 y muy lejos de los estándares internacionales” amplio el economista, titular de Noanomics.

Según Piacentini: “está la cuestión de la educación y del pésimo estado que exhibe en la Argentina, cuestión que no sólo permite entender la mayor presencia del trabajo en negro sino también que el desempleo juvenil sea mucho mayor que el promedio. Aquí confluyen por lo menos dos factores. Por un lado la bajísima eficiencia del sistema educativo, y por otro sus obsoletos contenidos. Respecto de la eficiencia, hoy el índice de graduación del secundario es de sólo el 45%. Es decir que terminan en el tiempo estipulado menos de la mitad de los alumnos que empiezan. Es sabido que para cualquier empleo formal el secundario completo se constituye en un requisito mínimo, por lo que el sistema educativo es hoy una máquina de fabricar empleo en negro y desempleo. Si a ello le sumamos que los contenidos que se imparten no se corresponden con lo que las empresas necesitan el panorama empeora porque además caemos en la paradoja de jóvenes que no consiguen empleo y empresas que no encuentran mano de obra mínimamente calificada”.

La falta de un régimen de pasantes y que implique la capacitación para que los jóvenes puedan adquirir las destrezas para conseguir su primer empleo, sumado a que el sistema educativo no enseña a resolver problemas que va a encontrar un joven en sus primeros pasos laborales, hacen de este problema un circulo vicioso de desempleo, sub-empleo y dependencia con el estado.