Milagro Sala recibió una condena política. No la pusieron en la cárcel, pero no la declararon inocente. En un fallo dividido, el Tribunal Oral Federal de Jujuy hizo lugar al pedido de la fiscalía y resolvió sentenciarla a tres años de prisión en suspenso y la absolvió por amenazas. “Siento mucho dolor interno por la injusticia que estamos viviendo, porque no hemos robado nada”, había sostenido la dirigente social esta tarde y les pidió a los jueces que “no se dejen apretar por el poder”.

El Tribunal Oral Federal de Jujuy condenó por daños a la líder de la Tupac Amaru por el escrache realizado contra el gobernador Gerardo Morales en 2009, senador nacional de aquel entonces.

La sentencia llegó luego de que la semana pasada se pasara a un cuarto intermedio en la madrugada del jueves, en una jornada donde la policía de Morales reprimió a dirigentes políticos y organizaciones que se acercaron a respaldar a la acusada.

En la previa de la sentencia, Milagro Sala dio un discurso que generó el aplauso de los presentes. “Nosotros entendimos que no teníamos que luchar para comer hoy, sino para hoy, mañana y pasado”, explicó y aseguró que “nunca se robó nada”.

“Cuando De la Rúa y muchos nos conformaban con un plan trabajar, y nos daban un bolsón de mercadería, nosotros volvimos a instalar la cultura del trabajo”, argumentó Sala. Y agregó: “Volvimos a inculcar también que había que construir nuestra propia vivienda, nuestro futuro: que había que comer no sólo hoy sino también mañana y pasado”.

“Nos habían quitado muchos derechos. Y lamentablemente nunca hubiese imaginado que iba a pagar este costo, que iban a judicializar la protesta. Siento mucho dolor interno por el la injusticia que estamos viviendo. Hemos trabajado. Hemos dignificado”, añadió.

Por último, la dirigente social jujeña miró a los ojos a los jueces y les dijo que “no se dejen apretar por el poder político”.

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