El informe oficial, realizado por el médico forense del Poder Judicial jujeño Guillermo Robles Ávalos, concluyó que Cardozo falleció producto de golpes recibidos “en el cuerpo y la cabeza”, detalló Soria. Y agregó más datos: “Los golpes que tiene en el cuello, que son marcas, fueron realizados post mortem, es decir que quisieron disimular el asesinato y hacerlo pasar como que se había ahorcado”.

La confirmación del análisis forense, encargado por el fiscal de Investigaciones Nº 6 de Jujuy, Gustavo Araya –el juez de Control es Isidoro Cruz–, “destierra por completo la versión sobre suicidio que quiso ser instalada de parte del Servicio Penitenciario”, opinó el abogado.

Tras recibir el informe, el fiscal ordenó el secuestro de documentación del penal y redireccionó su investigación hacia la figura del homicidio y “avanza para saber los motivos”, informaron desde su entorno. La línea apunta a una interna entre presos para “saldar deudas por el homicidio por el que estaba detenido” Cardozo, deslizaron las fuentes judiciales. Descartaron por el momento contar con elementos que confirmaran los rumores que circulaban ayer: que Cardozo había sido asesinado por negarse a denunciar a la dirigente de la Tupac Amaru Milagro Sala.

Araya imputó por incumplimiento de los deberes de funcionario público al subdirector del Servicio Penitenciario de Jujuy y a los siete oficiales que estaban a cargo del pabellón 3, en donde Cardozo fue hallado muerto. No descarta sumar luego la figura de encubrimiento, pero “por el momento no hay pruebas. Sí ha quedado claro que han sido completamente incompetentes y negligentes en sus funciones”, agregaron las fuentes judiciales. Ayer estuvieron detenidos hasta las 20, cuando el fiscal decidió liberarlos.

Fueron dos actitudes de los funcionarios penitenciarios las que cuestionó Araya. La primera fue la demora en darle aviso a la Justicia. El joven fue hallado muerto a media mañana –ayer se supo que falleció a las 8–, pero Ruiz recién advirtió al Poder Judicial a las 15 del martes. La otra es la certeza con la que comunicaron el suicidio. “A mí no me consta que sea un suicidio, hay que esperar a realizar la autopsia y determinar las verdaderas causas del fallecimiento de esta persona”, había informado el martes el fiscal en una conferencia de prensa. Su olfato no falló.

Nelson Cardozo tenía 21 años y desde enero pasado estaba preso condenado por homicidio calificado, delito que había confesado. En la mañana del martes fue hallado muerto en la celda que ocupaba. Tenía heridas visibles en su cuello. En pocas horas, el penal implosionó en un motín con el que los internos reclamaron mejoras en las condiciones de encierro y en los tratos a los familiares y amigos que acuden a visitarlos. Ayer sumaron sus denuncias un conjunto de mujeres detenidas en el penal de Alto Comedero, en donde permanece detenida Milagro Sala (ver aparte). El personal penitenciario de la UP Nº 1 reprimió la protesta y varios presos resultaron heridos. También atacó a los familiares que acudieron a la puerta del penal.

Nelson Cardozo era sobrino de Alberto “Beto” Cardozo, que integra junto a Sala el grupo de presos en la provincia gobernada por Gerardo Morales. El hombre, referente de la agrupación Tekuré –integra junto a la Tupac la Red de Organizaciones Barriales– cumple prisión preventiva por intento de homicidio en el mismo penal en donde su sobrino fue asesinado.

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