Deuda externa argentina. Desde 2011 las reservas internacionales del Banco Central (BCRA) cayeron año tras año (la excepción fue 2014, cuando se mantuvieron prácticamente sin cambios): el stock de divisas del BCRA se redujo más de la mitad en dicho período, al pasar de US$ 52.200 millones a fines de 2010, a menos de US$ 25.500 millones en 2015. Pero según datos de la consultora Ecolatina, este último año la tendencia decreciente de las reservas internacionales se revirtió: a pocos días del cierre del año el stock se ubica en torno a US$ 37.000 millones, vs. US$ 25.500 millones a fines de 2015 (+40%), la mayor suba desde 2005.

Pese a que bajo el esquema actual de tipo de cambio flexible el nivel de reservas internacionales pierde cierta importancia (la autoridad monetaria interviene en el mercado cambiario en contadas excepciones), tener más activos externos mejora el poder de fuego del BCRA cuando este decide influir en el precio del dólar oficial.

La estabilidad alcanzada en un contexto de flotación cambiaria muestra que buena parte del exceso de demanda de divisas existente durante la vigencia del cepo desapareció. Sin embargo, cabe destacar que la acumulación de reservas responde principalmente al financiamiento externo.

Pese a la corrección del tipo de cambio, durante 2016 la Cuenta Corriente (que registra las operaciones resultantes del comercio de bienes, servicios y rentas con el exterior) siguió siendo deficitaria: en los primeros nueve meses del año registró un rojo de US$ 10.700 millones. La “buena” noticia es que hubo una leve reducción en relación a los tres primeros trimestre de 2015, cuando el déficit había rozado los US$ 11.900 millones (el saldo negativo se recortó casi 10% i.a. en dicho período).

Al tercer trimestre de 2016 la deuda externa total aumentó US$ 13.500 millones en relación a igual período del año pasado, llegando así a US$ 188.800 millones (+7,7% i.a.). Más aún, tal cual se desprende del flujo de divisas, este incremento fue impulsado por el endeudamiento del sector público (US$ 18.700 millones adicionales en el último año, +18% i.a), ya que el sector privado no financiero redujo 8% i.a. sus obligaciones con el exterior.

Aunque el nivel de deuda externa continúa siendo bajo (pasó de 27% del PBI en el tercer trimestre de 2015, a 34,7% en igual período de este año), el crecimiento de este ratio será clave para determinar la futura estabilidad del frente cambiario. Más aún, teniendo en cuenta que la deuda externa pública pasó de 16% del PBI en el tercer trimestre de 2015 a 22,6% del PBI en igual período de este año, y que los ingresos del Estado están en menor medida atados a la evolución del dólar (con el riesgo de descalce que ello implica).

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