Con la nueva ley de educación aprobada en el 2006, se buscó entre otros muchos asuntos, mejorar la calidad docente de todo el país. Para ello y a través de diferentes resoluciones generadas a la luz de la nueva ley, se dispuso la creación de un Programa Nacional para trabajar específicamente la formación inicial y continua de los docentes de todos los niveles educativos.

Así nace el programa Nuestra Escuela dentro del área del INFD (Instituto Nacional de Formación Docente) que es el centro de los reclamos de estos días. Este programa a partir de 2013 aproximadamente, comenzó a ofrecer una serie de ciclos de actualización pedagógica y luego pos titulaciones en diferentes áreas, 13 para ser más exacto, totalmente gratuitas y de gran calidad y con una característica particular: situada. Es decir, el docente podía cursar estas especializaciones en forma online y manejando sus tiempos, dentro de ciertos límites.

Además estaba pautado un encuentro por año de los cursantes de todos los “pos títulos” en sus respectivas sedes provinciales (a los del interior de cada provincia se les pagaba viáticos)

La verdad que estos “pos títulos” fueron desarrollados por gente muy capaz en el ámbito de la educación y en el caso de muchos docentes sirvieron para abrirles la cabeza, y comenzó a cambiar/mejorar sus prácticas áulicas.

Estos 13 “pos títulos” requerían una planta funcional constituida por: Coordinador General (1); Secretarios Académicos Nacionales (2); Secretarios Académicos en sedes provinciales (1 o 2 por sede) y equipo de Administración Central.

En lo que respecta a los pedagógico se necesitaban: RC (responsables de contenidos) quienes escribían cada módulo o materia de alrededor de 10 que conformaban un “pos título”; coordinadores (que eran el nexo entre los alumnos, tutores y RC), un coordinador podía tener a cargo por lo menos 3 aulas; y finalmente 1 tutor para cada aula que tenía a su cargo hasta 45 alumnos. (Dependiendo las necesidades 1 tutor podía tener más de un aula y cobraba por cada una)

De acuerdo al cargo ocupado se cobraba un determinado sueldo para lo cual debían estar inscriptos en AFIP como monotribustistas y facturaban sus honorarios a través de distintas universidades, como por ej, la UNSAM. (El estado encubriendo la relación laboral)
EL contrato siempre fue precario y el sueldo bajo en comparación a las tareas a realizar.

El Reclamo

Desde octubre se venía rumoreando que los “pos títulos” no seguirían. A mitad del mes pasado comienza a volverse realidad este augurio cuando desplazan a varios Coordinadores Generales y el 23 de diciembre se comunica por medio del Boletín Oficial que los todos “pos títulos” deben culminar en diciembre de este año (2017). Lo que significa principalmente que se le cambia las condiciones de cursada a aquellos que se inscribieron en Agosto de 2016. Se les reduce medio año el tiempo de cursada pero obviamente no las materias.
Lo que se ofrece desde Nación para aquellos cursantes que no sigan, son certificaciones por módulos aprobados para que puedan ser valorados por las Juntas de Calificaciones de las diferentes provincias. Desde el punto de vista del alumno regular es una muy mala oferta. Además se estableció que aquellos docentes que cursen 2 “pos títulos” a la vez solo podrán continuar en una de ellas.

Además de estos cambios de última hora se decidió no renovar el contrato a 400 empleados del Ministerio de Educación. Todos contratados (en forma precaria) que venían del kirchnerismo.

Diferentes trabajadores del Ministerio de Educación durante la huelga por el despido de 400 trabajadores.

La opinión de algunos de los despedidos:

“No me siento despedido, yo firmé un contrato precario, al cual las dos partes podíamos dejar sin efecto en cualquier momento. No soy planta permanente del Estado. Ninguno de los contratados virtuales vivimos de las especializaciones, todos somos profesionales en diferentes ámbitos de la educación. Por supuesto que esa plata extra suma, pero no “paramos la olla” con esto” (Alberto).

“De los 400 contratados que estaban dentro del Ministerio desde la administración anterior, no se cuántos efectivamente eran necesarios y cuántos no; o si había ñoquis. No lo sé. Lo que sí está claro es que los mayores perjudicado somos los alumnos regulares de los “pos títulos”. Nos cambiaron las condiciones de cursado”. (Maria)

“Básicamente para los kirchneristas que están trabajando en estas ofertas de actualización académica, el INFD y el Programa Nuestra Escuela son un símbolo de sus épocas doradas por eso es tan fuerte el rechazo. Pero mas allá de lo político, el programa era excelente y es un tremendo error interrumpirlo” (Pedro)

Resumiendo

¿Incumple con la Ley del 2006? Por ahora no. No dice que dejará de apuntar a la formación docente continua, gratuita y situada. Dice que se buscarán otras alternativas, como que tomen la posta las administraciones provinciales.

¿Es bueno o malo esto? La historia nos dice que bueno no es (Recordar Menem y el traspaso de las escuelas nacionales a las provincias) y con el antecedente de Conectar Igualdad el gobierno de Mauricio Macri ya señalo el camino. Tenemos la certeza que no surgirá una opción que reemplace este proceso formativo.

¿La pregunta es porque los dirigentes de ATE no se manifestaron cuando se escondía la precariedad en la relación laboral? Y ¿Para el actual gobierno, que lugar real ocupa en el proyecto educativo argentino la formación de calidad de los maestros y profesores?

Ambas preguntas tienen respuestas militantes. Si hay ñoquis hay que sacarlos. Si no es rentable el programa, hay que buscar optimizarlo. Pero bajo ningún concepto de debe desmantelar. Máxime cuando el Ministerio de Educación, sub-ejecuta su presupuesto. 

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