El caso Odebrecht sigue dando que hablar en Brasil. Ahora, se conoció que están implicados desde intendentes hasta los cinco presidentes electos desde la restauración de la democracia en ese país. En total 108 políticos integran la fatídica “Lista Fachin”, que tiene ese nombre por el juez de la Corte Suprema, Edson Fachin, quien encabeza la investigación. Los actuales y ex funcionarios están acusados, con distintos grados de gravedad, de percibir “donaciones” irregulares por parte de la empresa constructora Odebrecht, que utilizaba recursos procedentes de la sobrefacturación de obras para Petrobras y emprendimientos en el exterior con fines de soborno. Con este panorama, el presidente Michel Temer dio un discurso en el Palacio del Planalto y pidió que: “El país no quede paralizado”.

José Sarney, Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff son los cinco presidentes que tuvo Brasil desde 1985, cuando terminó la dictadura de Castelo Branco, y que están implicados en los casos de corrupción. De los funcionarios que están actualmente en funciones, hay 24 senadores y 39 diputados denunciados. Eunício de Oliveira, titular del Senado y Rodrigo Maia, que comanda la Cámara de Diputados son los que más sobresalen. En cuanto al equipo ministerial de Temer, éste podrá quedar devastado. Hay cuatro nombres de primerísima línea: el jefe de gabinete Eliseu Padilha; Wellington Moreira Franco, ministro de la Secretaría General de la Presidencia; el canciller Aloysio Nunes Ferreira y el titular de Agricultura Blairo Maggi.

Del lado del Partido de los Trabajadores fueron denunciados al menos dos senadores, el vicepresidente de la Cámara Alta Jorge Viana y el líder del bloque opositor Humberto Costa. Pero el PSDB (la socialdemocracia) es quien está más complicado: el senador Aécio Neves, quien fue el candidato derrotado por Rousseff en las presidenciales de 2014, reúne entre sus colegas el mayor número de denuncias que deberán ser investigadas (cinco en total). Le sigue, de cerca, otro parlamentario de su partido que también fue candidato presidencial en 2010: se trata de José Serra, que estuvo al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores hasta febrero último, cuando presentó su renuncia.

Otro político de renombre que integra la lista es el Ministro de Cultura Roberto Freire, titular del Partido Popular Socialista (PPS), heredero directo del ex Partido Comunista Brasileño (PCB). También figuran ex ministros de Lula y de Dilma, como José Dirceu y Jacques Wagner. Y en ese mismo listado están los dirigentes de derecha y extrema derecha. De estos últimos se destaca el diputado Jair Bolsonaro, un hombre de claras tendencias racistas, homofóbico y misógino, que logró atraer a una parte de la clase media baja con un discurso, paradójicamente, anticorrupción. No faltan intendentes, como Antonio Carlos Magalhaes de Salvador, la capital de Bahía. El hombre es uno de los jefes del partido Demócratas. Del otro lado, se cuentan figuras como el gobernador de Minas Gerais Fernando Pimentel, quien fue en el pasado ministro de Industria y Comercio de Rousseff; y el gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, uno de los candidatos más firmes por la socialdemocracia en las presidenciales de 2018.

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