En el período 2016, la deuda interna y externa bruta del Estado Nacional, en pesos y en moneda extranjera, aumentó en casi U$S 35.000 millones. Al 31 de diciembre pasado sumaba 275.446 millones de dólares, de acuerdo los datos del Ministerio de Economía.

Para el cálculo se incluye lo que aún se adeuda al reducido grupo de bonistas que no ingresaron a los canjes de deuda. La suba representa unos 100 millones de nueva deuda por día.

En el momento en que Cristina Fernández de Kirchner dejaba la presidencia, la deuda argentina era de US$ 240.665 millones, equivalente entonces al 53,6% del PBI.

Hoy, la cifra ya es mayor, y alcanza casi el 60% del PBI. El grueso está contraído en Títulos Públicos (US$ 184.700 millones). También se adeudan US$ 20.230 millones a organismos internacionales (BID y Banco Mundial).

Esta deuda no incluye lo que adeudan las Provincias y tampoco la deuda del Banco Central en LEBAC en pesos y moneda extranjera.

En tanto, aumentó el peso de los intereses en el gasto público. Según la Asociación de Presupuesto (ASAP), en los primeros tres meses de este año, y con relación igual periodo de 2016, la cuenta de intereses aumentó un 60%, unos 20 puntos por encima de la inflación.

El argumento del Gobierno nacional es que aumentó el endeudamiento para financiar el déficit, cuando la administración anterior, comparan, emitía dinero y generó la fuerte suba de precios. Pero algunos economistas, sobre todo opositores, advierten sobre el riesgo de los volúmenes de deuda actual.

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