Las acciones del ministro de Producción, Francisco Cabrera, en la consideración del presidente Mauricio Macri parecen haber vuelto a subir. Su presencia en la comitiva que lo acompaña en la visita que está realizando a Estados Unidos, que empezó con una parada en Houston para visitar pozos petroleros e inaugurar una planta de Techint antes de ver a al presidente Donald Trump, hizo que volvieran a correr versiones sobre su mudanza como embajador a Washington.

Es sabido que Lousteau renunció en forma abrupta para dar pelea en la ciudad de Buenos Aires, empujado por un sector de radicalismo porteño. Si bien el exministro de Cristina Fernández de Kirchner ofreció quedarse hasta después del viaje de Macri a Estados Unidos, la decisión del gobierno fue correrlo en forma inmediata, por lo que se descuenta que el presidente aprovechará el relanzamiento de las relaciones bilaterales, luego de haber apostado públicamente por Hilary Clinton, para apuntalar un nombre propio de peso en la capital norteamericana.

En ese contexto, muchos vislumbran el protagonismo de Cabrera, incluso por encima del ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien también forma parte de la comitiva, como el preludio de una segura designación de Cabrera, cuya gestión en Producción es fuertemente cuestionada por la caída de la instria, la suba de precios y la apertura de importaciones.

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