A pesar de que el presidente Mauricio Macri suele caracterizar al sector energético como uno de los principales “focos de corrupción” de la gestión kirchnerista, la promesa de transparentar las millonarias importaciones de energía, que realiza cada año el Estado Nacional, no termina de hacerse realidad.

Una nueva compra de combustibles vuelve a mostrar la predilección oficial por Shell, empresa de la que hasta hace pocos meses fue accionista el ministro de Energía, Juan José Aranguren, cuando debido a la polémica pública por la incompatibilidad con su función y las denuncias que comenzaron a apilarse en los tribunales federales, anunció su venta. Además, fue presidente de esa compañía hasta 6 meses antes asumir como funcionario de Macri.

Para abastecer con gasoil a las centrales termoeléctricas durante el invierno, que el resto del año se alimentan con gas natural, la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (CAMMESA), empresa mixta que depende de la cartera de Energía, lanzó un concurso internacional para adquirir 500 mil metros cúbicos de ese combustible. El resultado fue más que llamativo.

La trader Stusco, que pertenece a Shell, se alzó con 6 cargas por un total de 300 mil metros cúbicos, mientras que los restantes quedaron para Glencore y Vitol. Se trata de un gasoil especial (no es el mismo que se utiliza en autos y camiones) que si bien se produce en nuestro país no es suficiente para reemplazar el gas natural que se destina a industrias, hogares y GNC.

A pesar de los anuncios oficiales de inversiones en Vaca Muerta, la producción de gas continúa siendo insuficiente y por ello continúan las importaciones de gasoil para generación eléctrica, la más cara de todas.

Otro aspecto polémico es que las 10 cargas deberán arribar a nuestro país entre el 22 de junio y el 9 de julio, es decir que llegarán 500 mil metros cúbicos en escasos 19 días, lo que implica costos adicionales de almacenamiento en tanques. “No se entiende para qué traen tanto combustible en un lapso tan corto”, aseguró una fuente del sector energético” y agregó que “es el 25 por ciento de todo lo que compraron el año pasado”.

No es la primera vez que la preferencia del ministerio de Energía por Shell genera polémica. A poco de asumir el gobierno de Mauricio Macri, CAMMESA, que depende de la cartera que conduce Aranguren, compró 7 de 8 cargas a la petrolera angloholandesa, según publicó el diario Perfil. Pese a que el ministro era accionista de la compañía, se excusó en que no había relación entre Shell como multinacional y su filial local. Por esa maniobra existe una investigación en la justicia federal.

Asimismo, el año pasado Shell Argentina fue el segundo proveedor local de fuel oil (el otro combustible líquido que se usa en las centrales térmicas), creciendo en forma exponencial respecto a 2015 y quedando detrás de YPF, la principal petrolera del país a la que le restó participación.

Consultados por esta operación, desde el ministerio de Energía ratificaron la compulsa y explicaron que Stusco ganó por haber realizado la oferta más económica. Sin embargo, la información publicada por CAMMESA no detalla los precios ni incluye la comparación con la propuesta de los oferentes que quedaron afuera.

En relación con que nuevamente Shell haya resultado ganadora, desde la cartera que conduce Juan José Aranguren aclararon que “las compras de gasoil las licita YPF por cuenta y orden de CAMMESA” sin que el ministerio de Energía tenga “ninguna injerencia ni intervención”.

Por último, voceros de Aranguren se desentendieron del motivo de compra de ese volumen de gasoil en un período tan corto: “las necesidades de gasoil para la generación eléctrica las determina y programa Cammesa en base a la estimación de demanda previamente realizada”.

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