Desde el el Gobierno de Cambiemos se busca que la inversión sea el impulsor y reactivador de la actividad económica, es por eso que el 11 de diciembre de 2015 se anunciaron públicamente 455 proyectos por u$s 60.920 millones. Pero de acuerdo a los ajustes macroeconómicos, el marco regulatorio y el acceso limitado al financiamiento, los planes se van concretando, pero más pausado de lo esperado.

Según la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, de los 455 planes se concretaron unos 34, por u$s 3046 millones, es decir, un 5% del total. Mientras que 112 proyectos, que corresponden un 25% del total, se encuentran en diferentes etapas de ejecución.

Tal como lo explicaron fuentes de la agencia, puede haber inversiones grandes -mineras o energéticas- que están en las primeras etapas del proyecto. Al mismo tiempo, que existen inversiones pequeñas que ya se han terminado.

En el último año y medio, unas 355 empresas anunciaron inversiones. Los sectores con inversiones más pesadas son petróleo y gas, por u$s 14,7 millones; minería, por u$s 7,5 millones; telecomunicaciones por u$s 6,8 millones; generación y servicios públicos por u$s 5,3 millones; energías renovables por u$s 5,1 millones; bienes industriales y desarrollos inmobiliarios, ambos por u$s 4,4 millones, y bienes de consumo, por u$s 4,2 millones.

El mapa de inversión del año que está publicado en la página web de la agencia que registró 57 anuncios por unos u$s u$s 9400 millones. Según un informe de la consultora Orlando Ferreres (OJF) lo efectuado, hasta abril, exhibe que la inversión se mantiene en un 21,2% del PBI, levemente por encima del 20,6% que promedió el año pasado.

Según el índice de inversión bruta interna mensual de OJF, al primer cuatrimestre la inversión aumentó 5,6% interanual luego de que se destinaran u$s 32.507 millones a precios corrientes. El impulso está relacionado a la adquisición de maquinaria y equipos en un 9,1 y la construcción en un 2,4%.

Según señaló el último monitor macro de Econométrica, “la inversión privada necesita más protagonismo para sostener el crecimiento (económico)”, por lo que el arranque de la economía viene de la mano del incremento de la inversión pública. “Como la inversión privada no alcanza y la extranjera no llega, el gobierno inició un notorio incremento en las obras públicas por todo el país que permita sostener la actividad, dejando de lado los objetivos fiscales inicialmente planteados”, explicó el economista Ramiro Castiñeira.

“En energía, la inversión es cierta. Se espera un fuerte repunte en el sector eléctrico, donde se destacan las licitaciones por u$s 4200 millones en energías renovables que se hicieron el año pasado; se especula con una licitación de u$s 3000 millones en transporte; un crecimiento de u$s 700 millones anuales en distribución, y un fuerte aumento de la capacidad instalada en generación en los próximos años”, afirmó Javier Cao, economista de la consultora Abeceb.

A su vez, Ricardo De Lellis, socio principal de KPMG dijo que una de las trabas principales para que se realicen las inversiones que necesita el país es la falta de financiamiento o a precios razonables: “El financiamiento es una condición para los privados y también para el país, no sólo por la disponibilidad, sino también por el precio, que sigue siendo alto”.

“Si vos no tenes la ejecución de la obra -como lo que pasa con China, que ejecuta y da financiamiento-, es difícil que alguien te financie algo por separado. O alguien estaría dispuesto a hacerlo por un costo que Argentina no puede aceptar. Para las inversiones más pequeñas, se requiere que el proyecto se auto-financie. Alguien estaría dispuesto a invertir en una autopista si tiene la concesión y puede pagar el proyecto, pero ahí surge el tema de la seguridad jurídica, que se respete el contrato”, concluyó.

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