La preocupación por los datos que enviará la justicia de Brasil con los supuestos exfuncionarios, políticos y empresarios argentinos que habrían recibido sobornos de Odebrecht, excede al kirchnerismo, el número uno de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, y a Angelo Calcaterra, primo de Macri.

De acuerdo a distintas revelaciones realizadas por ejecutivos de la constructora brasileña, el aporte de dinero ilegal habría alcanzado también al financiamiento de campañas políticas, en especial la del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, a quien habrían sponsoreado en las elecciones de 2013 y 2015. El problema es que ninguno de esos aportes figura en los registros que presentaron ante la justicia electoral. Ahí podría estar la explicación del estruendoso silencio del extitular del ANSES en relación a este tema, a pesar de la amplia repercusión pública que cobró desde que Elisa Carrió acusó al

Su flamante socia, Margarita Stolbizer, también habría percibido apoyo económico, según las mismas fuentes, aunque desde el partido Gen lo niegan. También habría hecho aportes proselitistas para Macri y Scioli, aunque menos relevantes en relación a sus gastos totales.

En Brasil existirían precisos detalles de reuniones de Sergio Massa con gerentes locales de Odebrecht, en particular en un hotel de una cadena internacional, ubicado a la vera de la Panamericana. También se habrían visto en San Pablo, en más de una ocasión. Algunos hasta aseguran que existen fotos de esas tertulias.

La relación entre Massa y la constructora se remite a la construcción de la planta potabilizadora Juan Manuel de Rosas, que construyó AYSA y hoy están en la mira de la justicia. El entonces intendente facilitó tramitaciones e incluso algunos arriesgan que eximió de tasas municipales a la UTE donde también estaban Roggio, Cartellone y Supercemento.

Massa habría tomado contacto en los últimos días con gente allegada a la empresa para interiorizarse sobre el contenido de la delación premiada de los ejecutivos de Odebrecht y ya habría ordenado a su tropa que arme una estrategia para defenderse ante las esquirlas del escándalo que pronto estallará y muchos temen que su onda expansiva afecte a buena parte de la clase política.

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