Una vacuna que reduce el colesterol y que ayudaría a prevenir ataques cardíacos ya está siendo probada entre voluntarios tras unos estudios satisfactorios en ratones, según un artículo publicado en la última edición del European Heart Journal.

Las pruebas están siendo monitoreadas por investigadores de la Universidad Médica de Viena y, de tener éxito, la vacuna contribuiría a reducir los depósitos grasos que bloquean las arterias y evitaría que los pacientes tengan que tomar a diario pastillas que ayudan a reducir el riesgo de ataques cardíacos.

Lo curioso de esta vacuna es que comenzó con una “rareza” genética. Un simple análisis de sangre develó que dos personas —una mujer estadounidense y otra de Zimbabwe— vivían sin problemas de salud con una cifra extraordinariamente baja de LDL, lo que popularmente se conoce como colesterol “malo”.

Mientras gran parte de la población mundial luchaba por no subir de 200 sus cifras de LDL, ellas disfrutaban de unos niveles que no llegaban a los 15 mg por decilitro de sangre, una cifra muy baja si se compara con los 70 mg/dl que tiene un recién nacido o los 100 de una persona sana sin ningún problema de colesterol. Lo llamativo es que sus cifras ultrabajas no cambiaban ni con una dieta rica en grasas ni con un estilo de vida poco saludable.

Indagando en su genoma se descubrió que portaban una mutación genética, una alteración en el gen PCSK9 que les permitía disfrutar de esta situación privilegiada. Este gen juega un papel clave en el metabolismo del colesterol, cuando se inhibe desciende la producción del colesterol dañino.

Imitar una mutación genética

El hallazgo inspiró hace cuatro años una carrera científica para desarrollar medicamentos más potentes contra el colesterol. Los frutos ya han empezado a recogerse. Primero se desarrolló un fármaco que imitaba los efectos de esta mutación genética y ahora es una vacuna anticolesterol la que puede revolucionar el tratamiento de este enemigo del corazón.

“Tras las primeras dosis, bastaría con inyectar un recordatorio una vez al año”, asegura Günther Staffler, responsable científico de la compañía farmacéutica “Affiris”, el laboratorio que está desarrollando el fármaco.

Se llama AT04A y no es sólo una promesa. La vacuna ya se ha probado con éxito en ratones que habían sido cebados con una dieta rica en grasas poco saludables, según publica la revista de la Sociedad Europea de Cardiología.

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