Los encargados de edificios acordaron un aumento salarial del 21% que se pagará desde la próxima liquidación. Las asociaciones de consorcistas aseguran que el impacto en las expensas rondará entre el 10% y el 15% de aumento.

El incremento salarial acordado en paritarias ya fue cerrado por las tres cámaras de administradores de edificios con la Federación Argentina de Trabajadores de Renta y Horizontal (FATERYH), que dirige Víctor Santa María, presidente del PJ porteño y de buena relación con el Gobierno porteño. Si bien todavía falta que lo homologue el Ministerio de Trabajo, se descuenta que comenzará a regir desde el mes que viene.

El aumento se aplicará en dos partes. Primero, un 10% correspondiente al sueldo de mayo, cuando venció la paritaria anterior, que se pagará en forma retroactiva con la próxima liquidación. Y en agosto, con el sueldo de julio, se abonará otro 11%. Los porcentajes no serán acumulativos.

Además, se estableció la cláusula gatillo por la cual en seis meses habrá un ajuste automático en caso de que la inflación supere el porcentaje de suba salarial. Tanto el 21% como esta cláusula son muy similares a lo que firmaron otros gremios.

El tema es que los encargados ya tuvieron otras subas. El año pasado recibieron tres sumas fijas por un total de $ 5.600, un aumento del 25% para el período entre junio y noviembre, y otro 12% en diciembre. Además tuvieron dos bonos, uno del 20% con el segundo tramo del aguinaldo (hace dos años fue incluido en el convenio colectivo), que significó entre $ 2.200 y $ 2.600 de bolsillo, más otro de $ 2.000 en febrero, el que acordaron el año pasado el Gobierno y varios gremios.

En FATERYH aseguraron que el impacto de este incremento prácticamente no se sentirá en las expensas. Pero en las asociaciones de consorcios afirman que la suba rondará entre el 10% y el 15%, porque el incremento también se aplica a las cargas sociales y a los diferentes extras que perciben los encargados.

“El aumento en las expensas es de terror. Ya hay mucha morosidad, en algunos consorcios llega al 50% de las unidades”, se quejó Alicia Giménez, titular de la Unión de Consorcistas de la República Argentina.

Esa es la eterna disputa de los consorcistas. Es que, afirman, los administradores no deben negociar los aumentos salariales, sino que ese rol le corresponde a los dueños de los inmuebles. Esa asimetría, aseguran, es la que hace que el gremio de los encargados tenga ventaja en la negociación salarial.

Lo cierto es que las expensas vienen subiendo en forma muy sensible, incluso por encima de la inflación. En gran parte por el salario pero también por los aumentos en servicios compartidos, sobre todo en los edificios con caldera que sufrieron el incremento del gas. También por el encarecimiento de los artículos de limpieza y todos los seguros y abonos que debe afrontar obligatoriamente un consorcio, como la limpieza de tanques de agua o la inspección de los ascensores.

De acuerdo a cifras de la Dirección General de Estadísticas y Censo del Gobierno porteño, en abril del año pasado las expensas para una familia tipo en la Ciudad estaban en $ 1.428,89 en promedio, con una suba interanual del 42,7%. Si se compara con la primera medición que hizo el organismo, en enero de 2013, el incremento acumulado ya está en 219%, porque en aquel mes el promedio de las expensas daba $ 447,77.

Un informe de la Asociación de Administradores de Consorcios estimó que el año pasado se duplicó la cantidad de deudores de expensas y ya llega al 20% promedio. Si se considera que en la Ciudad hay unos 100.000 consorcios y que cada uno tiene cerca de 30 unidades, habría unas 600.000 familias que no pueden pagar. A partir del tercer mes de mora, los propietarios ya corren riesgo de la deuda sea reclamada por vía judicial, y en el peor de los casos pueden llegar a perder la vivienda.

Dejar una respuesta

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre