La empresa química Carboclor cesó su producción y despidió a más de 130 trabajadores. Los operarios fueron notificados en horas de la mañana, en el preciso momento en que se disponían a ingresar a la planta para comenzar su jornada laboral.

Los despedidos ahora se manifiestan en la entrada de la compañía a la espera de que les llegue a su domicilio el telegrama de despido. La zona también es afectada por la paralización de las obras de Atucha que dejó en la calle a mil personas y los cierres de empresas químicas como Quipro, Lanxess y Atanor.

Un delegado de la planta explicó lo sucedido: “cuando llegamos a las 5 de la mañana nos encontramos con que tenían una lista con los nombres de los trabajadores que podían ingresar y los que habían sido despedidos”, contó Norbeto Lubo, quién además es secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Zárate.

Carboclor ya había presentado un Procedimiento Preventivo de Crisis ante el Ministerio de Trabajo y la Comisión de Valores. Allí alertaba que por “una grave crisis financiera” iban a desvincular a los trabajadores de planta y sólo iban a quedarse con la distribución y logística.

La compañía cuenta con una planta estable de unos 180 trabajadores, de los cuales, 100 echados están bajo convenio de petroquímicos, mientras que el resto fuera del vínculo correspondiente.

Un trabajador petroquímico cobra como sueldo básico 35 mil pesos. Esos ingresos hicieron que se genere un importante conglomerado comercial en la zona que hoy, por los despidos, está en crisis. Según la CGT de Zárate, en la zona el comercio interno de la ciudad perdió 5000 millones de pesos anuales por los cierres y despidos.

Carboclor opera en Campana desde 1968 y se dedica principalmente a la producción de solventes para gasolinas y en parte al negocio logístico.

Las empresas químicas de la zona sufren una grave crisis desde la asunción de Mauricio Macri. Ya cerró la centenaria Atanor, la compañía que ahora importa anhídrido acético y ácido acético, dos productos que antes se fabricaban en Baradero. También cerró Quipro, una empresa de capitales argentinos que dejó en la calle a sus trabajadores sin pagar indemnización.

Ahora la crisis llegó a Lanxess, la compañía alemana anunció también su cierre. Allí, más de 170 personas perderán sus puestos de trabajo a fin de año.

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