Tras su sorpresiva excarcelación, Leopoldo López se mostró por primera vez en público. Luego de tres años y cinco meses en la prisión de Ramo Verde, el principal opositor de Nicolás Maduro se asomó por encima del muro de su casa en el este de Caracas, vestido de blanco -igual que cuando fue detenido en febrero de 2014- para agitar y besar la bandera venezolana. Lo que significó un nuevo gesto simbólico como los que marcan su vida política. La respuesta sus seguidores, que lo esperaban en las inmediaciones de su vivienda, fue inmediata: “¡Sí se puede, sí se puede!”. Él también gritó el eslogan que le acompaña desde su encarcelamiento: “¡Aquí nadie se cansa, el que se cansa pierde!”.

El líder opositor, quien regreso inesperadamente a su casa de madrugada, se dirigió no sólo a la parte de la sociedad que lo apoya, sino a todo el país. “Si mi lucha por la libertad de Venezuela implica que debo volver a Ramo Verde, estoy dispuesto a hacerlo”, exclamó. Y agregó: “No estoy dispuesto a claudicar en mi lucha por la libertad”.

López emitió su primer mensaje al país mediante Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, en el que convocó a participar en el plebiscito popular requerido por la Unidad Democrática y actores sociales para el 16-J.

A su vez, el líder nacional de Voluntad Popular incitó a seguir la lucha en las calles y en donde “nos encontraremos junto al pueblo”. Su libertad condicional significó un empujón anímico para sus seguidores, teniendo en cuenta que se cumplían 99 días del inicio de la ola de protestas contra Nicolás Maduro, que ya ha causado 91 víctimas mortales. Un arresto domiciliario que ha sorprendido a sus compañeros políticos, quienes conocieron la noticia a través de medios internacionales.

“Esto constituye un innegable triunfo del pueblo venezolano. Este triunfo parcial debe ser para todos un estímulo para no solo continuar sino para intensificar la lucha democrática y pacífica”, declaró la Unidad Democrática en un comunicado, que niega que se trate de una “concesión del régimen”, sino resultado de la presión en la calle.

El líder opositor venezolano dejó atrás la cárcel militar de Ramo Verde pero bajo prisión domiciliaria deberá cumplir la condena de casi 14 años por instigación pública, asociación para delinquir y daños a la propiedad tras los incidentes violentos producidos en una marcha de estudiantes en la capital. Obtuvo la libertad condicional por un problema de salud (TSJ), por mediación de Maduro (ministro de Defensa) y porque Tintori lo pidió (Defensor del Pueblo).

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