La Cámara Federal de Apelaciones rechazó el sobreseimiento del diputado Nacional Eduardo Costa por lavado de activos. La causa es una de las que comenzó con los Panamá Papers y ahora continuará en manos de la Justicia.

Eduardo Costa tiene mandato como legislador hasta el mes de diciembre y actualmente es precandidato a Senador Nacional por Santa Cruz, representando a Cambiemos en dicha provincia. Por otra parte, es pareja de la reconocida política Mariana Zuvic, Parlamentaria del Mercosur, perteneciente también al oficialismo y allegada a la diputada Elisa Carrió.

En pleno debate por el desafuero a De Vido, el dirigente del oficialismo, Eduardo Costa presentó un pedido de sobreseimiento que fue desestimado, por lo cual seguirá siendo investigado mientras busca acceder a una banca en el Senado. Se trata de una causa por lavado de activos que empezó en 2014.

Según consta en lo prematuro de la investigación, Costa, dueño de Hiper Tehuelche, utilizó una empresa fantasma “para ingresar cientos de miles de dólares a la Argentina, probablemente de la evasión tributaria”. Se trata de una operatoria que se inició en 2003 y se extendió en el tiempo, y que para concretarla se desplegó una triangulación de empresas y estudios contables con Uruguay y la aparición de prestanombres uruguayos y locales. Cabe recordar que cuando se inicia la maniobra, el país vecino era considerado un paraíso fiscal.

La empresa fantasma se llama Holmen S.A., accionista del El Tehuelche desde 2003. Para la Procelac, oficina fiscal encargada de investigar delitos vinculados al lavado de activos, el dinero girado desde Uruguay pertenecía al propio Costa, según un dictamen firmado en diciembre de 2014.

Holmen S.A. aparece en este entramado a partir de la triangulación de estudios contables especializados en crear empresas offshore dedicadas, casi en exclusividad, a la evasión tributaria. El contador uruguayo clave de esta maniobra se llama Rubén Roberto Weiszman Gluckman, de cuyo estudio salieron los primeros prestanombres que figuran como titulares de la uruguaya accionista de El Tehuelche.

En Uruguay se conoce a Weiszman como un personaje vinculado a este tipo de maniobras, ya que de hecho estuvo preso en 2008 por lavado de dinero del narcotráfico. El nexo local con Weiszman fue el estudio contable de Horacio Harkatz, de donde salió el primer testaferro del representante local de Holmen S.A.

Los abogados de Costa, que forman parte del estudio Jurídico del dirigente radical Ricardo Gil Lavedra, presentaron un pedido de sobreseimiento, que fue desestimado los primeros días de junio. Costa y sus abogados insistieron con el sobreseimiento y un pedido de prescripción de la evasión.

Lo más polémico es que el argumento de Costa -que busca renovar sus fueros en pleno debate por la “ética” de los fueros- en el recurso presentado ante la justicia es que si hubo evasión, ya habría prescripto. No obstante, lo que no tiene en cuenta es que el esquema utilizado para evadir y lavar dinero continuó en el tiempo y no finalizó en 2003, tal como lo afirmó la Procelac. Según ese organismo, al menos hasta enero de 2016, Holmen S.A. seguía dentro de El Tehuelche, representada en Uruguay por prestanombres con un frondoso prontuario offshore.

El que debe definir ahora es el juez subrogante Javier Leal de Ibarra, magistrado que deja dudas respecto de su independencia tras haberse estado el 17 de abril de este año reunido con el ministro de Justicia, Germán Garavano, en su despacho junto al mismísimo Costa.

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