Amado Boudou, exministro de Economía y vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner, será sometido otra vez a un juicio oral (resultó absuelto por prescripción en el de la falsificación de un formulario automotor), aunque en este oportunidad es por el caso que más le preocupa: la irregular compra de la ex Ciccone Calcográfica por parte de un ignoto fondo de inversión integrado por allegados al exfuncionario.

Tras la elevación por parte del juez federal Ariel Lijo, que realizó una exhaustiva y prolija instrucción, que llevó al primer procesamiento en la historia de un vicepresidente en funciones, el Tribunal Oral Federal N’4 dispuso que las audiencias del jucio oral comiencen el 3 de octubre, de acuerdo a lo difundido por el Centro de Información Judicial (CIJ).

La acusación incluye los delitos de abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionarios públicos, negociaciones incompatibles y malversación de caudales público. El tribunal convocó a una serie de testigos para el juicio, entre quienes está la Laura Muñoz, exesposa de Alejandro Vandenbroele, titular del fondo The Old Fund que compró la empresa a la familia Ciccone.

Según Muñoz, Vandembroele le habría asegurado que detrás de la maniobra estaba Amado Boudou, a quien el exvicepresidente siempre dijo no conocer a pesar de que vivió en uno de sus departamentos.

Para la justicia la otra pieza clave fue José María Nuñez Carmona, amigo personal de Boudou y socio en diversos emprendimientos desde la época que vivían en Mar del Plata, justamente éste fue que trajo a Vandembroele.

El tribunal también resolverá una vez comenzadas las audiencias la convocatoria testimonial de Juan Carlos Pezoa, Graciela Ocaña, Elisa Carrió y Margarita Stolbizer. De la misma manera podría requerir la presencia de los empresarios Jorge Brito y Raúl Montea, quienes según versiones periodísticas habían aportado parte del dinero para que The Old Fund adquiera Ciccone.

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