Los productores de vinos argentinos, claramente afectados por el arribo de caldos chilenos a granel, llevan su protesta a la Justicia Federal. Las cámaras vitivinícolas de San Juan y Mendoza presentarán un amparo ante ese fuero para prohibir el arribo de vino del país vecino.

Hace apenas una semana, Andrés Díaz Cano, ministro de Producción de San Juan, llevaba el tratamiento del asunto a su par de la Nación, Francisco Cabrera, preocupado por la compra de 62 millones de litros de caldos trasandinos. En la reunión en Buenos Aires, desde la Casa Rosada no se mostraron dispuestos a poner reparos en el comercio con Chile. Fue por ello, que el presidente de la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés, confirmó que están trabajando para judicializar el arribo de los vinos a granel. “Está en análisis cómo fundamentar la presentación. La idea no es hacerlo solos, sino con productores de Mendoza”, explicó desde San Juan.

La Federación entiende que por la reglamentación argentina no se puede fraccionar vino importado a granel en el mismo tipo de envase que el vino nacional. “Y eso se está haciendo igual. Termidor, Uvita y Toro Viejo es la misma caja de siempre, con la diferencia de una etiqueta menor que dice -Procedencia Chile-“, manifestó Garcés. El otro punto que cuestiona es que la legislación nacional prohíbe que los vinos se corten con agua, y en Chile el agregado llega hasta el 7%.

Los productores observan una maniobra especulativa de los bodegueros para bajar el precio de la uva. Maniobra que desmienten desde ese lado del mostrador.

Por su parte un importante productor bodeguero de Mendoza mencionó que “el tema se ha politizado y se lo actúa” y agregó que “hoy no se está importando vino”. “Se hizo en 2016 por un faltante a causa de las malas cosechas, pero ahora no. Si queda una operación, es remanente”, aseguró el empresario.

También, y en la misma línea, Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), manifestó que las cosechas de 2015 y 2016 fueron las más bajas de los últimos 57 años a causa de una serie de factores, desde climáticos hasta agronómicos. “Había dos opciones, o no abastecíamos la demanda y dejábamos que supermercados importaran botellas italianas o españolas, o traíamos vinos a granel chileno”, sostuvo. Para Villanueva, se trató de una situación excepcional: ni maniobra de precios, ni de dumping.

“El amparo es absurdo, porque Chile es un exportador de vinos a granel y hay acuerdos comerciales. Tiene que ver con los vaivenes de la industria. Si mañana Chile tiene una mala cosecha, la situación podría ser inversa”, afirmó. Y agregó que no se pueden poner condiciones para importar y pedir libertades para exportar. “Pueden presentar un amparo, pero no llegará a ningún lado porque el mundo moderno va en otra dirección, más cuando se compra vino extranjero por una necesidad puntual”, dijo el dirigente de UVA.

Desde la Federación de Viñateros, no obstante, creen que había vino suficiente, y que incluso las bodegas optaron por comprar caldos chilenos a un precio mayor. Y temen por la llegada de otros 70 millones de litros que los dejaría sobrestockeados para 2018.

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