El juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, asumirá hoy el control del caso Maldonado con dedicación exclusiva por 60 días. El magistrado reemplaza al desplazado Guido Otranto, que fuera apartado de la causa el pasado viernes por decisión de la Cámara Federal de Apelaciones en Chubut.

Lleral ya cuenta con una copia del expediente que se hizo llevar el sábado a sus oficinas en Rawson donde actuaba hasta hace unos días como titular del Juzgado de Primera Instancia Número 2, y prepara las nuevas medidas para avanzar con la causa. Hoy desembarcará en Esquel y aún no decidió si se instalará en esta ciudad mientras tenga el caso o si pasará algunos días en Rawson y otros en Esquel.

El juez Lleral ocupa sus horas en empaparse de los detalles del caso que por primera vez lo pondrá bajo la mirada de todo el país. Se sabe que es poco amigo de mostrarse ante los medios y una persona muy reservada. Lleral tiene planificado comenzar de cero. “Leerá a fondo la causa y puede que luego tome medidas”, especulan fuentes de gobierno.

Aunque ejerce sus funciones en Rawson, el juez vive en Trelew. En la casa del magistrado no hay movimiento desde el viernes 22 en que fue notificado de sus funciones. Fuentes indican que se habría instalado en otra propiedad solo para interiorizarse del expediente.

El viernes pasado por la noche, Lleral mantuvo un encuentro en un exclusivo restaurante de Trelew con los jueces Hugo Ricardo Sastre (titular del Juzgado Federal 1 de Rawson, quien lo reemplazará en su ausencia) y Javier Leal de Ibarra de la Cámara Federal de Apelaciones. El motivo habría sido apuntalar al magistrado de cara a un proceso altamente sensible a nivel nacional y complejo en su matriz jurídica.

Mientras tanto, con expectativa e inevitable paciencia, las partes involucradas aguardan que el flamante juez avance a buen ritmo con la investigación. La querella se concentra en las filtraciones de conversaciones telefónicas entre gendarmes de los 70 teléfonos secuestrados a uniformados. Del lado de Gendarmería aseguran que no encontrarán nada importante.

Tras el apartamiento del juez Otranto la causa entró en un preocupante estado de quietud. El magistrado saliente dejó en claro que para él se trataba de una muerte por ahogo en el río y prácticamente desligaba a los gendarmes, producto de la ausencia de ADN de Maldonado en los móviles.

El juez Lleral podría llegar rápido al punto en que se dividen los caminos de la investigación: el río o Gendarmería. Las dos hipótesis de mayor peso.

Sergio Maldonado, hermano de Santiago, pidió darle tiempo al nuevo magistrado. “No quiero meterle presión al juez. Hay que dejarlo trabajar, que tenga su tiempo. Si Otranto tuvo 52 días y no hizo nada, ya está, pasemos a otra etapa. Veámosle el lado positivo, de que se pueda avanzar y tenga buena predisposición para todo. Nosotros estuvimos a disposición, pero Otranto no nos tuvo en cuenta”, indicó.

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