Una serie de importantes dirigentes radicales, que resultaron fundamentales para que Mauricio Macri llegue a la presidencia con un partido cuasi vecinal, decidieron dejar de quejarse en voz baja por el poco espacio que tienen en el gobierno que supuestamente integran y pasar a la acción.

La movida es encabezada por Enrique “Coti” Nosiglia, operador todo terreno del radicalismo desde hace más de 30 años. En diciembre vence el mandato del santafesino José Corral como presidente del comité central de la UCR y el “Coti” dijo basta: impulsará al ex legislador porteño Hernán Rossi.

Por el lado del sector más afín a Macri se prevé que el diputado Mario Negri, jefe del interbloque de Cambiemos, habitual defensor de las políticas oficiales, intente ocupar el máximo sillón partidario aunque no será fácil, la mayoría de los delegados responden a Nosiglia.

La ruptura viene cocinándose desde hace tiempo. El “Coti” fue uno de los artífices de la alianza entre la UCR y el PRO, decidida en febrero de 2015 en Gualeguaychú. Apenas alumbraba la futura coalición, Macri se apuró a decir que no habría cogobierno, dejando en claro el poco espacio que otorgaría al radicalismo. Si bien el primer gabinete de Macri contó con varios radicales, muchos de ellos tenían desde hacía tiempo cercanía con el PRO.

Cansado del ninguneo, el “Coti” ordenó repatriar de Washington a Martín Lousteau, para enfrentar a Rodríguez Larreta, a quien casi le gana las elecciones en 2015. Desde ese momento, Macri no lo recibió más en Olivos, donde solían compartir cenas con extensas sobremesas.

Nosiglia cuenta también en sus filas con otro histórico: Rafael Pascual, expresidente de la Cámara de Diputados, además de Federico Storani, todos “boinas blancas” que nunca terminaron de digerir la “derechización” del partido y mucho menos que se los deje afuera del reparto de cargos cuando fueron sus redes de fiscales quienes hicieron posible que Macri derrotara al peronismo.

No es casual que dos históricos como Ricardo Alfonsín y el chaqueño Ángel Rozas hayan dado, cada uno a su manera, un portazo. El hijo del expresidente se mostró crítico de las políticas oficiales y hasta las expresó desde su banca de diputados. El exgobernador de Chaco anunció esta semana que dejaba la jefatura del bloque de Cambiemos en el Senado, donde el radicalismo es el sostén principal del exiguo bloque macrista.

El gran temor pasa ahora por la fiscalización de los cruciales comicios del 22 de octubre. Por más que Macri cuente con el aparato del Estado, los radicales conocen las mañas electorales como nadie y su falta de colaboración en un escenario reñido como el que se vislumbra puede ser letal.

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