La ex presidenta dijo en una carta abierta que su lista es la única que puede vencer a Macri y habló de un entendimiento en el Congreso. Previo a la composición de la próxima Cámara (luego de las elecciones), la máxima referente de Unidad Ciudadana “llamó” a la unión del PJ. Cristina Kirchner, proyecta, como así también lo hacen las encuestadoras y analistas, un “escenario” prácticamente equivalente a un balotaje de cara a octubre, a pesar de que intervienen más de dos fuerzas en la contienda electoral. Un “mano a mano”, entre ella misma y el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich.

En su carta abierta del lunes 11, Cristina convocó a un “gran acuerdo nacional” opositor contra Mauricio Macri y que, en la práctica, se traduce como un pedido de los demás candidatos que se alineen detrás de su nombre.

La respuesta de los dos principales espacios provenientes del PJ fue la “esperada”: negativas. Tanto el espacio de Sergio Massa (1 País), como el de Florencio Randazzo (Cumplir), no le dieron entidad a la convocatoria de la ex presidenta.

El mismísimo Massa uso su cuenta de Twitter para responder a la expresidenta: “El diálogo con quienes nos dividieron no es posible”, cerró la puerta. “Un día no nos va a unir el espanto sino el amor por Argentina”, completó.

En el búnker de Randazzo, el sector que está más explícitamente en la mira de Cristina, prefirieron el silencio. A la misma hora que se difundió la “carta abierta”, Randazzo estaba reunido con trabajadores de Pepsico.

Oscar Romero, jefe del Bloque Justicialista (BJ) y candidato a la reelección como diputado, reprochó que la ex presidenta se “acordó tarde” de convocar y lo hizo porque “parece que no le alcanza con (Luis) D’Elia y (Martín) Sabbatella”.

Graciela Camaño, jefa del bloque del Frente Renovador, bajó la persiana del massismo. “Nosotros no tenemos ninguna intención de hacer nada con ella -afirmó-. No es la persona autorizada moralmente para que yo me sienta convocada”.

Pero la lectura para la “gente” también es otra, y quizás la más importante: la convocatoria de Cristina, y la negativa inmediata de Massa y Randazzo, dejan a la “luz” una suerte de “doble juego” de los espacios dirigidos por el oriundo de Tigre y el “flaco” de Chivilcoy. Muchos analizan: “son funcionales al Gobierno”, e incluso acrecentaron las sospechas de otros tantos que ya venían con la idea instalada.

En su carta, la ex presidenta pide que la voten para ponerle límites a Macri y María Eugenia Vidal pero, a la vez, dice que nadie debe bajar sus candidaturas y acusa, elípticamente, a Massa y Randazzo de ser funcionales a Macri porque este se beneficia con una “oposición fragmentada”.

La propuesta de la ex máxima mandataria llegó casi por sorpresa, y quedaba por preguntarse si había existido diálogo previo entre las fuerzas del PJ. Consultadas las “tropas” de Cumplir y 1 País, aseguraron, de manera tajante: “no existieron, sino que la carta se entendió como un primer movimiento”.

“Es muy difícil pero no imposible”, admiten cerca de la ex presidenta respecto a la posibilidad -hoy casi nula- de que alguna lista se baje. Por eso, aunque le habla a los dirigentes -y les ofrece un “gran acuerdo” para discutir postelecciones- en paralelo busca el respaldo de sus votantes.

En el Instituto Patria apuestan a que dirigentes territoriales y medios vayan, a lo largo de los días, dando su apoyo a Unidad Ciudadana.

“Ganemos juntos esta elección y hablemos todos y todas, de todo. Sin limitaciones y sin reservas”, promete la ex presidenta y alerta que “el Gobierno debe tener un límite, y solo lo tendrá si ganamos las elecciones de octubre”.

A su lado traducen, como pueden, esa dualidad porque luego de pedir que apoyen su lista, Cristina habla de unificar posiciones en el Congreso cuando asuman los nuevos legisladores.

“Mañana trabajemos, unidos y unidas, por la construcción de una mejor alternativa política para el futuro”, propuso Cristina antes de sintetizar, con un giro extraño, su propuesta: “No les pido el voto para nosotros sino que ofrecemos nuestra boleta para que pueda representar su voto opositor”.

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