Reencauzar el diálogo e institucionalizar una mesa de negociación para acordar una agenda conjunta, con eje en la definición de los alcances de la reforma laboral que el Gobierno impulsa para después de las elecciones de octubre. Ese fue el propósito efectivo del principio de acuerdo que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, como emisario directo del presidente Mauricio Macri, selló ayer con el triunvirato de conducción de la CGT en un encuentro en la sede del gremio de UPCN.

La puesta en escena significó dar vuelta la página del duro enfrentamiento que la cúpula cegetista y la administración macrista protagonizaron diez días atrás como consecuencia de la movilización sindical a Plaza de Mayo, que derivó en la salida del Ejecutivo de dos referentes estrechamente ligados a los gremios: el superintendente de Servicios de Salud Luis Scervino y el secretario de Trabajo Ezequiel Sabor.

Pese a que ese cruce reavivó a los sectores más combativos de la CGT que, liderados por el moyanismo, profundizaron la amenaza de un nuevo paro nacional, los grupos más dialoguistas de la central (los denominados gordos y el sector de independientes) acordaron la semana pasada frenar un eventual plan de lucha y reactivar los contactos para reabrir la negociación con el Gobierno. Como resultado de esas gestiones, Triaca concurrió ayer a la sede del sindicato que encabeza Andrés Rodríguez, donde además del anfitrión lo recibieron los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y los dirigentes Gerardo Martínez y José Luis Lingeri.

“Fue una charla positiva porque Triaca expresó una postura muy conciliadora y planteó la necesidad de avanzar en una agenda común para resolver temas pendientes en los próximos meses”, contó uno de los sindicalistas que participó la charla con el ministro. Otro dirigente, quién subrayó el hecho de que el funcionario “nos transmitió que venía en representación directa del presidente”, señaló que la idea es definir esa agenda en los próximos días de manera de poder formalizar la reapertura del diálogo posiblemente en un encuentro oficial el 18 de septiembre.

Respecto de los temas que integrarán la negociación, a la que se sumarán también referentes de sectores empresarios, los sindicalistas admitieron que se avanzará por consenso en aspectos vinculados a la reforma laboral, aunque rechazaron que la CGT vaya a acompañar cualquier proyecto que impulse la flexibilización o la pérdida de derechos del trabajo. “El Gobierno ya prometió que no vamos a negociar la reforma de Brasil. Se va a conversar sobre la propuesta de blanqueo laboral y las alternativas para potenciar la generación de nuevos puestos de trabajo”, subrayó otro gremialista.

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