La orden fue no hacer demasiado ruido. Y, casi de manera religiosa, se respetó ese pedido que bajó desde el Ejecutivo. Los funcionarios de primeras y segundas líneas del Gobierno siguieron ayer la detención de Julio De Vido desde sus despachos. Y si bien hubo algún puño apretado, la mayoría evitó expresarse sobre la suerte del ex ministro de Planificación K.

En Casa Rosada se valoró el trabajo de la Justicia en las últimas semanas. “Se terminó el cepo judicial que había en el kirchnerismo y eso, en buena parte, tiene que ver con nuestra decisión de dejar trabajar a los jueces de manera independiente”, resaltaron fuentes ejecutivas. Y plantearon que, si algún funcionario del Gobierno está sospechado de cometer delitos vinculados a corrupción, “lo vamos a entregar” a la Justicia.

Citaron como ejemplos la decisión de apartar temporalmente a Juan José Gómez Centurión de la Aduana cuando fue investigado, y también cuando, antes de las elecciones 2015 y en el marco de una denuncia por irregularidades en su contra, se decidió bajar a Fernando Niembro de la candidatura a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. “No podemos no responder a las demandas de la Justicia”, sostuvieron, y diferenciaron la acusación por el pago de coimas contra el titular de AFI Gustavo Arribas, que “presentó los papeles que correspondían”.

En el Gobierno aventuran nuevos pedidos de desafuero y detención de la Justicia en los próximos meses, a funcionarios que participaron del kirchnerismo y hoy ostentan cargos legislativos, pero también a ex mandatarios nacional que en la actualidad se desempeñan como senadores. El nombre y apellido, en ese sentido, ya está apuntado: Carlos Menem.

El ex presidente, que el fin de semana renovó sus fueros por otros seis años, tiene dos condenas firmes. Una a siete años de prisión por el tráfico de armas agravado a Croacia y Ecuador durante su primer mandato, y la otra de cuatro años y seis meses por el pago de sobresueldos de su gestión. Sobre ese expediente, ayer Casación quedó en condiciones de definir si confirma o no la pena.

Menem fue rival de Cambiemos el último fin de semana en La Rioja, en una elección de extrema paridad, que incluso podría cambiar de resultado en el escrutinio definitivo. Para Senadores, el ex mandatario perdió por 5000 votos con el ex ministro de Defensa Julio Martínez, aunque ambos lograron acceder a una banca. En Diputados, el margen fue más ajustado: apenas 1200 sufragios de diferencia, poco más de medio punto. Menem, de ir preso, accedería al beneficio de la domiciliaria, ya que tiene 87 años.

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