Los líderes del Congreso de Brasil se reunirán hoy para pactar una versión suavizada de la impopular reforma al sistema de pensiones, luego de que el Gobierno reconoció que su propuesta original de ajuste no tiene el respaldo suficiente.

El referencial Bovespa cayó a un mínimo de dos meses el martes, un día después de que el presidente Michel Temer reconoció que su propuesta de reforma podría no aprobarse este año.

La reforma al sistema de pensiones y jubilaciones es una de las principales banderas del Gobierno de Temer y considerada como vital para la recuperación de la economía de Brasil tras dos años de profunda recesión.

El pesimismo de los inversores aumentó aún más por las declaraciones de funcionarios del Gobierno según las cuales será necesario aumentar los impuestos para compensar la posibilidad de que la reforma a las jubilaciones sea archivada.

El proyecto enmendado debería incluir una edad mínima de jubilación si busca tener algún impacto en el déficit, agregando que también debe reducir los generosos beneficios de los empleados públicos, que se retiran poco después de sus 50 años con regalías mucho mayores que los trabajadores rurales.

La nueva propuesta mantendrá la edad mínima de retiro en 65 años para los hombres y 62 para las mujeres, pero otros detalles como los años de aportes necesarios aún deben delinearse, agregó Perondi. La edad de jubilación promedio actualmente es de 55 años.

Perondi precisó que hoy el Ejecutivo no cuenta con más de 250 votos a favor de la reforma previsional, lejos de los 308 votos que se necesita reunir en la Cámara baja para enmendar la Constitución. Agregó que el Gobierno buscaría un mayor respaldo en las próximas semanas.

El diputado Arthur Maia, a cargo del proyecto de reforma previsional en la Cámara baja, dijo que los líderes del partido se reunirían para decidir una propuesta menor que pueda lograr la aprobación.

El diputado Darcísio Perondi explicó que se trabaja en un acuerdo con la coalición gobernante para presentar una propuesta “más aceptable” el viernes, pero que elaborar un proyecto enmendado podría tomar entre dos a tres semanas.

Maia explicó a periodistas que el Congreso tiene una ventana estrecha para aprobar un proyecto que ayude a reducir un déficit presupuestario que llevó a Brasil a perder su preciada calificación de grado de inversión y amenazó con una crisis fiscal a la mayor economía de América Latina.

Como el 2018 es un año electoral, la medida debe ser aprobada por la Cámara de Diputados antes del 15 de diciembre o tendrá que esperar hasta después de las elecciones generales de octubre, sostuvo Maia.

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