La Corte Suprema de Justicia de Brasil suspendió ayer mediante una cautelar la asunción de la ministra de Trabajo Cristiane Brasil, en medio de una batalla judicial porque fue condenada en un proceso laboral, por tener trabajadores en negro.

La medida fue dispuesta por la presidenta del Supremo Tribunal Federal, Carmen Lucia Antunes, la única magistrada que está de turno durante la feria judicial. Ahora esta decisión dependerá de un pronunciamiento del pleno de la máxima corte.

Cristiane Brasil, abogada de 44 años y que actualmente ejerce un mandato como diputada, fue procesada por haber tenido dos choferes a su servicio sin contrato formal y sin garantías laborales. Fue condenada a indemnizar a uno de ellos con u$s 18.750 dólares.

La abogada fue nombrada en el cargo el 3 de enero pasado. Un día después un juez de primera instancia le impidió la asunción, al hacer lugar a la demanda de un grupo de abogados que consideran que una persona condenada en un juicio laboral carece de condiciones morales para ejercer como ministra de Trabajo.

El Gobierno de Michel Temer presentó recursos contra la decisión ante tres diferentes tribunales de segunda instancia, que mantuvieron la suspensión. Hasta que finalmente optó por elevar el caso ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), de tercera instancia, y que el sábado habilitó la jura de la ministra. Pero el máximo tribunal volvió a bloquear la asunción, en un fallo que se conoció en la madrugada del lunes, pocas horas antes de la ceremonia.

Temer pretendía tomarle juramento ayer mismo, previo a su viaje a Davos para participar en la Cumbre Económica Mundial. El presidente insistió en el nombramiento a pesar de la batalla judicial.

Brasil fue recomendada para el cargo por la dirección del Partido Laborista Brasileño (PTB), uno de los espacios que integran la coalición de Gobierno, cuyos votos son clave para la aprobación de los proyectos oficiales.

El tema resuena en la Argentina y reaviva la polémica en torno a la situación del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que fue denunciado por una ex empleada doméstica a quien la familia del funcionario había despedido sin pagarle el total de su indemnización y luego de haber estado varios años en negro.

Sandra Heredia trabajaba en la quinta de la familia del funcionario, en Boulogne. Ella vivía en el predio y se desempeñaba como casera. Denunció que el propio Triaca le mandó un violento audio de WhatsApp: “Sandra, no vengas porque te voy a mandar a la conch… de tu hermana, pelotuda”. “Él se enojó porque yo tardé en ir a abrir la puerta”, dijo la mujer, en una entrevista radial. Y afirmó que la sorprendió el trato recibido.

Si bien el ministro intentó bajar el tono de la polémica, existe documentación publicada por los medios que pueba la irregularidad con la que fue contratada.

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