Miguel Etchecolatz caminó por las calles de Mar del Plata y su aparición generó el repudio lógico que merece un represor de su talla. Mientras su familia argumentó que se debió a una urgencia médica, distintos organismos de derechos humanos pidieron a la justicia federal ser informados sobre su traslado a una clínica privada.

La familia del represor justificó que la salida se debió a una urgencia médica, por eso el hombre de 88 años estuvo acompañado por custodios de Prefectura Naval. La mujer del ex titular de Investigaciones de la Policía Bonaerense en la última dictadura dijo que intentó comunicarse con los distintos juzgados que lo mantienen detenido, pero que no pudo hacerlo. Antes de partir hacia la clínica, hubo dos intentos de asistencia domiciliaria sin éxito vinculados al cáncer de próstata que tiene el represor, precisaron las fuentes.

De todas maneras, la justificación no conforma a la sociedad. “Con esta acción queda demostrado una vez más que los arrestos domiciliarios sirven para beneficiar a estos genocidas”, dijo la abogada Guadalupe Godoy, que representa a víctimas de una causa en la que está siendo juzgado.

“Esta mañana (por el lunes) hicimos una presentación en el Tribunal 1 de La Plata para que se nos informe sobre los motivos por los cuales se lo dejó salir de su casa del bosque Peralta Ramos”, explicó Godoy.

La letrada dijo que acudieron al tribunal “para saber si desde la parte del genocida Etchecolatz habían informado sobre esta salida, pero se nos informó que hasta el momento no fueron informados sobre eso”.

“El sábado pasado se lo vio en la puerta de la Clínica Colón con tres o cuatro policías de civil, que están para protegerlo y custodiarlo, no para que viole el arresto”, señaló. Godoy dijo también que “otros colegas están haciendo lo mismo en el Tribunal (Oral Federal) 6 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya que este fue el último que le otorgó el arresto domiciliario”.

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